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El experto estadounidense en relaciones internacionales sostiene que el gobierno de su país no olvidó a América Latina y resalta la importancia del APEC 2008

"Bush está enamorado del Perú"

Entrevista RICHARD FEINBERG

Por Elizabeth Cavero

Las reuniones del APEC 2008, cuyo anfitrión será el Perú, arrancan oficialmente el 20 de febrero. Sin embargo, la agenda es tan amplia que ya a finales de noviembre se realizó la primera reunión informal de funcionarios de gobierno. Los asistentes coincidieron en que esta vez la atención del foro podría centrarse en cómo hacer que los beneficios del crecimiento económico lleguen a todos. Y es que el APEC reúne a 21 países con más de la mitad del PBI mundial (US$19.293 trillones) y con el 47% del comercio global; pero entre los cuales están países de Asia y América Latina que, a pesar de sus riquezas naturales, no han logrado vencer a la pobreza. Uno de los asistentes a esta primera reunión fue Richard Feinberg, experto en relaciones internacionales y ex asesor de la Casa Blanca durante la administración Clinton. Para presentarlo mejor, digamos también que es compañero de estudios, en Stanford, del ex presidente Alejandro Toledo.

¿Qué diferencia al APEC de otros bloques de países?
Lo interesante de APEC es que reúne a las economías más dinámicas del mundo y que abarca tanto a países del hemisferio occidental como a los de Asia. En ese sentido, es algo único. Además, cada año los líderes (jefes de gobierno) se reúnen y durante todo el año hay reuniones de ministros. Otra cosa interesante del APEC es que, aunque se trata principalmente de un mecanismo oficial, la empresa privada y, en cierto modo, la sociedad civil también están involucrados en sus actividades.

En un ensayo sobre resultados concretos obtenido por el APEC, usted hablaba de la crisis de Timor Oriental y de los aportes en temas de seguridad. Son, sin embargo, temas políticos más que económicos.
Es cierto, pero yo diría que el APEC sí se ha puesto de acuerdo en ciertos asuntos económicos que han dado resultados. Fue el caso de la iniciativa para reducir en 5% los costos del comercio internacional. Eso se logró y ahora se ha pedido nuevamente bajar los costos otro 5%. Es algo muy concreto. Sin embargo, más allá de eso, mucha gente dice que la diplomacia no es más que palabras. También se podría decir que un periódico son solo palabras, pero no es así. Son ideas, y las ideas dirigen el mundo.

Bueno, un periódico vende esas palabras todos los días. El APEC es una reunión de 21 presidentes cuyo tiempo --según usted mismo-- es muy valioso. ¿Cuál es el resultado de esa inversión de tiempo del presidente de EE.UU. o del presidente de China?
Es que las palabras son, en sí mismas, un resultado.

¿Puede darme un ejemplo?
El Perú acaba de obtener el tratado de libre comercio con Estados Unidos. Tiene tratados (en etapas diferentes) con varios países de América Latina, ha empezado a negociar con Europa y con Asia. ¿Pero de dónde viene la idea de abrir mercados a través de tratados de libre comercio? En parte, ello tiene que ver con el ambiente y el intercambio de ideas en el APEC. Ese ambiente prepara el terreno para que los gobiernos tomen medidas concretas.

¿El hecho de que China sea miembro del APEC significa algo para los otros países del foro?
Sí, por supuesto. Un propósito clave del APEC es justamente dar incentivos a China para que se porte bien, para que se integre a las reglas de la comunidad internacional y no trate de encerrarse como poder dominante en Asia, sino que también mire para afuera. De otra parte, el APEC es una oportunidad para que muchos otros países (como Japón o México) influyan en China.

En ese sentido, lo que le da fuerza a APEC es la presencia de los presidentes.
Así es.

¿Qué opina acerca de que, por ahorrar dinero, el presidente Alan García haya decidido que solo él asistiera a la reunión de líderes del foro organizado por Australia, en el 2007, pero que sus ministros no fueran a las reuniones sectoriales que se realizan a lo largo del año?
Es una tontería. Una manera cortoplacista de ver las cosas.

Luego de la crisis financiera asiática de 1997, se criticó al APEC por su falta de reacción. ¿Ha tenido el foro un pronunciamiento, por ejemplo, sobre la desaceleración que se espera para el próximo año?
En cierto modo, esa crítica fue injusta y demostró falta de entendimiento sobre lo que es una organización internacional. ¿Qué podía hacer el APEC? No tiene fondos, ni mecanismos para estabilizar mercados financieros. Pero, cada año, se ha ido trabajando en el tema a nivel de los ministros de Economía y Finanzas; y por eso cada año, en la declaración de los jefes de Estado, hay algunos párrafos referidos a los mercados financieros. En ese sentido, hay algunos avances, pero creo que el APEC puede poner aún mayor atención a la economía macroeconómica, a temas como la tasa de cambio y el flujo de capitales, que son importantes en las economías y que influyen en el comercio.

Usted escribió un libro que se titula: "Regionalismo y política doméstica: las relaciones entre EE.UU. y América Latina en la era de Bush". ¿Coincide con la crítica según la cual la administración de George W. Bush desvió toda la atención al Medio Oriente y dejó de mirar a América Latina?
Afirmar eso demuestra falta de entendimiento de cómo funciona la política norteamericana. Y si el que dice eso es un peruano, no podría entenderlo. Bush puso mucho tiempo en persuadir al Congreso de su país para que aprobara el TLC con el Perú. Para él, fue una lucha dura, que demandó muchos días de negociaciones y le costó mucho capital político. Yo creo que Bush está enamorado del Perú y de los peruanos.

¿Y, según usted, qué haría del Perú un país tan importante para la administración de Bush, al punto de estar dispuesto a perder capital político?
Bueno, hace un par de años también se aprobó el CAFTA (acuerdo con los países de Centroamérica) con una mayoría justa. Ese también le costó mucho, pero creo que no se trata solo de la administración Bush, sino también de la de Bill Clinton. Ellos piensan que la integración comercial es importante no solo para la eficiencia económica, sino sobre todo para la estabilidad democrática.

Sin embargo, al menos al principio, se espera que el TLC origine conflictos sociales debido al ingreso de los productos agrícolas de Estados Unidos.
En primer lugar, el ingreso de los productos va a ser gradual, en períodos de 10 a 15 años en algunos casos. Pero lo segundo es que el cambio económico beneficiará a todo el país. Si hay empresas que no son eficientes, lógicamente tienen que cerrar. Una empresa también puede mudarse de Lima a Cusco para ser más eficiente y eso quiere decir que algunos limeños van a perder su trabajo. Es parte de la naturaleza del cambio económico, aunque sí diría que la sociedad tiene el deber de ayudar a las personas que pierden sus puestos de trabajo.

O sea que es importante aplicar políticas sociales
Absolutamente, sin duda eso es clave y es básicamente el deber de cada gobierno.

Se dice que en Vancouver (1997), cuando el foro se realizó en medio de protestas sobre la globalización y la liberalización, el APEC fracasó en su objetivo de ser un espacio más dinámico para la promoción del comercio. ¿Qué piensa usted?
Mirando las cifras, veo que la zona del APEC en cuanto a comercio e inversiones es lo más dinámico del mundo. La mayoría de los países cada vez está más abierto, en relación con el tamaño de sus economías. Muchos países andan firmando acuerdo bilaterales y subregionales que se cuentan por docenas; el único país lento en ese sentido es Estados Unidos. ¿Quién gana y quién pierde?

Pero se trata de una economía muy grande. ¿La escasa apertura ha tenido, por ejemplo, impacto en el empleo?
Bueno, no ha ayudado. Tenemos casi pleno empleo, ¿pero es sostenible? La brecha de comercio en EE.UU. es como de US$700 billones cada año. Los países de América Latina tienen en este momento US$400.000 millones en reservas internacionales y China tiene más de un trillón de dólares. Imagínese el poder actual y potencial que ya tienen los chinos para comprar fábricas, compañías, en todas partes del mundo. ¿A qué se debe esto? A la falta de éxito de la política comercial. El costo ha sido grave.

Los acuerdos de comercio en la zona del APEC se cuentan por docenas, ¿pero se negociaron considerando la justicia social? ¿Ha sido bueno el balance?
Un TLC no puede resolver los problemas de un país que tienen 500 años. La gente que se opone a un tratado porque no resolverá la pobreza no entiende de qué se trata. Un acuerdo que genera mayor producción dará empleo a familias que antes no lo tenían.

¿Pero no pueden estos tratados comprometerse a velar por los sectores que van a perder? Acá los agricultores dicen que los subsidios serán insuficientes.
¿Y tú quieres poner más condiciones en los tratados? (sonríe) No, lo que dices es cierto y tengo entendido que en el Perú el TLC ha generado un debate sobre los derechos laborales. En cuanto al agro, hay productos que van a seguir entrando con aranceles hasta dentro de 15 años. Eso es un tiempo importante para hacer ajustes. Además, como ha ocurrido en el caso de Centroamérica, las organizaciones internacionales destinarán fondos para ayudar a los agricultores a cambiar de productos.

Usted ya asistió a la primera reunión en Lima, ¿cómo ve la marcha de la organización?
Bueno, diez meses es tiempo suficiente y no me queda la menor duda de que todo saldrá bonito. Seguramente habrá errores y problemas, pero nadie se va a dar cuenta.

LA FICHA
Nombre: Richard Feinberg.
Profesión: Economista.
Edad: 60.
Cargo: Director del Centro de Estudios del APEC, en la Universidad de California, San Diego.
Experiencia: Fue asistente especial del ex presidente Bill Clinton y director de Asuntos Interamericanos para el Consejo de Seguridad. Trabajó en el Departamento de Estado.

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