ENTREVISTA. LUIS BEDOYA REYES
Por Juan Zegarra Salas
¿Qué tan aunténtica y positiva es esta declaración de pensamiento del presidente García, expuesto en dos artículos sobre el perro del hortelano?
Hay varios valores por analizar en los dos artículos escritos por Alan García. El primero es un diagnóstico extraordinario, como una especie de inventario de todo lo que el país tiene como acumulación de parálisis después de 200 años de independencia. El patrimonio del país está detenido en gran parte por el miedo. La experiencia del caucho, del guano y de los gamonales ambiciosos apropiándose de los bienes de las comunidades indígenas originó una especie de montaje legal en cuya virtud no se puede disponer los bienes públicos.
Lo considera camaleónico
Es una capacidad dialéctica más que una desvergüenza ética. Es su urgencia por justificar lo que antes criticó. Churchill planteó que el problema más grande de un político es explicar hoy por qué no ocurrió lo que vaticinó ayer. En el caso de Alan es la capacidad dialéctica se transforma en su patrón mental y encuentra rápidamente la explicación de lo que ayer criticaba.
¿Y qué es eso en realidad?
Comodidad deportiva de los intelectuales. Es que Alan García es un hombre que siempre está buscando el instante de la moda.
En el artículo García cuestiona a los comunistas anticapitalistas...
Esa izquierda ya no tiene causa. Desaparecido el poder de Moscú se han quedado sin tutela intelectual deambulan. Después de ser totalitarios de izquierda pasaron a buscar otra defensa y hoy día son ambientalistas. Están viendo dónde pueden seguir siendo antisistema.
En su primer gobierno, García creyó medianamente en el mercado y hasta estuvo rodeado de los llamados 12 apóstoles, pero dos años después quiso estatizar la banca: Es decir, esa llamada evolución dialéctica también es preocupante porque no da mucha seguridad...
Es que Alan es un demócrata con espíritu monárquico. El monarca está distante del común. Me imagino que dialoga con más frecuencia con los viejos 12 apóstoles-ahora con nuevas apariencias y de los cuales aprende mucho o por lo menos escucha- que con su propia gente.
¿Y por qué cree que sucede eso?
Normalmente no se sabe el por qué, pero sí cómo reacciona la gente. Los parlamentarios apristas dicen que el Congreso no es una mesa de partes y que no son portapliegos. Me imagino que están pidiendo que el presidente dialogue con ellos. Lo hicieron Belaunde, Fujimori y Toledo con sus respectivas bancadas. Algo raro está pasando en el interior del Apra.
¿Cree que García está pensando en su tercer mandato?
No.
¿Y por qué hace esa reflexión?
Porque las aspiraciones de los delfines de una y otra fuente si se mueven desde ahora. Y si examinamos el problema del Apra, con los nombres que usted ha mencionado y no yo, verá que la competencia es interpares. Al poder se llega trabajando desde temprano.
Parece que Mercedes Cabanillas es la más activa en contradecir ciertas acciones del Ministerio de Educación...
Meche es una mujer inteligente, pero sin llegar a ser sectaria confesa, es una mujer que todavía está detenida en muchas de las ideas de su juventud. Además, está ligada a su obra en el Ministerio de Educación.
¿Teme que García sea muy dúctil sus convicciones?
Diría que tiene muchas ideas pero que no las ha sistematizado orgánicamente.
Que si baja en las encuestas puede dudar del modelo...
Las circunstancias siempre son un factor influyente en su conducta.
"Estamos negociando en La Parada"
¿Y cómo queda la Comunidad Andina?
Son países competitivos entre sí, tanto que la gran pelea durante décadas ha sido la de los aranceles y todavía siguen en ese problema. Un país dice no cedo aquí porque yo produzco tal cosa y así. Estamos negociando en el mercado de La Parada cuando debemos colocarnos en términos mayores y en niveles distintos.
Seguimos en la comunidad
La verdad es que no me gustaría entrar a hablar del presidente Chávez, pero con el bajetón que ha sufrido espero que se le quite ese desagradable tono de voz. Tenía que ser un rey de España que viniera a las colonias (risas) para callarlo. Y se lo dijo con un sentido paternalista más que colérico, como lo dice el padre frente al hijo que está diciendo cojudeces e insolentándose.