LETRA VIVA
Por Ricardo González Vigil
En la reciente Feria del Libro Ricardo Palma, en Miraflores , la presentación con mayor audiencia fue la de la novela "Muertos de amor". Su autor, Jorge Lanata (Argentina, 1960), es uno de los periodistas latinoamericanos más destacados, incisivo entrevistador y analista político de primer orden, deliciosamente sarcástico y cuestionador. A su prestigiosa trayectoria en medios gráficos, radiales y televisivos, cabe añadir sus méritos como escritor, dotado tanto para el ensayo ("Argentinos I y II", "ADN-Mapa genético de los defectos argentinos") como para la narración, rubro en el que ha publicado un volumen de cuentos ("Polaroids", 1990) y dos novelas, la primera editada en 1991 ("Historia de Teller") y la segunda, este año: "Muertos de amor".
El título procede de un verso de Alberto Szpunberg dedicado al Ejército Guerrillero del Pueblo. Lanata lo adopta con ironía, haciendo hincapié en que los guerrilleros pensaban que no había mayor acto de amor (más radical, más eficaz) que hacer la revolución, acabando con el presente injusto, en pos de una humanidad distinta, un "hombre nuevo", (expresión de San Pablo de la que se apropió el Che Guevara, aplicándola a este mundo sin intervención divina alguna). Porque, a fin de cuentas, no amaban al ser humano como es, sino como soñaban que debía ser en el futuro: "Para hacer la Revolución hay que estar enamorado. () Hay que estar enamorado de la sociedad () Revolucionados, seremos otros, habremos sepultado a lo que fuimos. Me enamoro, hoy, de lo que pasará mañana () Del oxidado egoísmo del hombre viejo nacerá el Nuevo, al que amo sin haber visto jamás. Curioso amor / Este / Que no necesita de la realidad" (p. 129).
Enceguecidos por su utopía revolucionaria, no eran capaces de ver la realidad del terreno que pisaban, de comunicarse con los escasísimos habitantes de esa zona, confiando (de formación fanática) que se reproduciría el éxito de Fidel en la Sierra Maestra. Si fracasaban, sería por su poca convicción revolucionaria; por eso, la frialdad con que fusilaron a dos compañeros suyos, a la manera que en Cuba murió en el paredón multitud de personas. ¡Todos por amor! Lo absurdo, lo grotesco del EGP deambulando durante meses, fusilando a dos integrantes y cayendo sin haber entrado en acción (preludiando el fracaso del propio Che Guevara en Bolivia, en 1967) explica el epígrafe de la segunda parte de la novela, tomado de "Esperando a Godot", de Beckett.
Lanata desmitifica así el aura romántica del Che Guevara, desnuda el desconocimiento (y desprecio) de la naturaleza humana que alimenta el mito de la revolución.
ARGUMENTO
Relata, con las licencias de una novela (adentrándose en el mundo interior de sus personajes), hechos reales: el fracaso del Ejército Guerrillero del Pueblo enviado a Salta (Argentina) en 1963 por el Che Guevara, para servir de avanzada a su plan de reproducir en América del Sur la guerrilla que encabezó Fidel Castro en Cuba. Fue capturada por las fuerzas del orden (mal equipadas, carentes de plan antisubversivo) sin haber entrado en acción, en 1964; lo delirante es que las dos bajas que tuvo fueron ajusticiadas por el propio EGP, al ser consideradas personas "débiles" y sin férrea fe revolucionaria, capaces de traicionar a la guerrilla.