EL RETO DEL 2008
Por Eduardo Farah. Presidente de la Sociedad Nacional de Industrias
Estamos a pocos días de haber iniciado el 2008, pero es bueno dar una rápida mirada a lo que fue el 2007, un año que podríamos catalogar como bueno en términos generales, pero que nos deja una importante enseñanza y es que el bienestar del país no depende solo del Gobierno de turno y de los funcionarios que adoptan las leyes. Depende del trabajo conjunto y consciente de todos los que formamos la sociedad.
Nosotros, como gremio industrial, nos sentimos satisfechos de haber participado en la propuesta y discusión de diversas normas que se han aprobado a lo largo del año y que tuvieron dos objetivos fundamentales: generar empleo y lograr el bienestar de miles de peruanos. Tuvimos nuestras discrepancias, lo cual es propio de una democracia, pero lo importante es el resultado.
Así por ejemplo, podemos citar la anhelada ley de la petroquímica que estamos convencidos servirá para lograr el desarrollo y la creación de centenares de puestos de trabajo, directos e indirectos. También nos ha complacido ser testigos de la promulgación de la ley que reduce los impuestos a la importación de autos nuevos, con lo cual estos bienes serán más accesibles para miles de peruanos, y paralelamente, nos permitirá renovar el parque automotor mejorando nuestro medio ambiente. De igual forma, la reducción arancelaria también fue una propuesta que nosotros compartimos, pero que ha tenido algunos puntos negativos como en el caso del sector metalmecánico, situación que aún esperamos sea corregida por el Ejecutivo.
Sin lugar a dudas, un tema que hemos apoyado es la apertura al mundo a través de los acuerdos internacionales que ha comenzado a suscribir nuestro país, siendo el TLC con Estados Unidos el mejor ejemplo del éxito que se puede lograr con la unión del Gobierno y el sector empresarial.
Pero aún nos queda mucho camino por recorrer y muchos desafíos por asumir. Solo en el caso del acuerdo comercial con Estados Unidos, tenemos la obligación de trabajar las 24 horas del día con el pie en el acelerador para lograr su implementación y aplicación en el más corto plazo. Sabemos que no es una tarea sencilla, pero si se realiza de manera coordinada, técnica y sobre todo eficiente, podremos lograrla. Los primeros pasos ya se han dado a través de leyes aprobadas por el Congreso de la República --a iniciativa del Ejecutivo-- en donde pudimos observar gratamente cómo se dejaron de lado las diferencias políticas, con el único propósito de aprobar normas que beneficiarían al país. Esperemos que esta actitud prime durante el 2008.
El 2007 nos deja un gran mensaje: Trabajemos en equipo lejos de cualquier apetito económico o político. Es necesario que todos los miembros de la sociedad civil, los gremios empresariales, los académicos, elaboren propuestas con miras a lograr el desarrollo del país en su conjunto, y no de grupos minúsculos que solo buscan su beneficio. De otro lado, el Gobierno debe hacer su mejor esfuerzo por saber escuchar, por sentarse a discutir y aceptar propuestas encaminadas a impulsar el crecimiento del país.
Como señalé anteriormente, nos sentimos satisfechos de haber participado con iniciativas que hoy se han convertido en leyes. Estamos seguros de que en el 2008 nuestra labor se mantendrá y que otros nos acompañarán en la búsqueda de ese sueño que es lograr el éxito para nuestro querido Perú. De nosotros depende que los sueños se conviertan en realidad, y eso ya lo hemos comprobado.