Más allá de un rendimiento creciente, es vital enfatizar la obligación del Gobierno y del sector privado en tomar medidas para sacar provecho de un panorama expectante
Por Francisco Sanz Gutiérrez
"¿Cuán preparados estamos?" y "¿qué capacidad para competir tenemos?" se convirtieron en dos de las interrogantes más recurrentes desde que empezara a vislumbrarse la posibilidad de tener un TLC con Estados Unidos. Hoy, con el tratado comercial ya firmado y con su entrada en vigencia en cuenta regresiva, ambas preguntas cobran aún más relevancia.
La aprobación del TLC ha generado, en efecto, altas expectativas de un crecimiento sostenido en la inversión y el comercio. ¿Pero existen las condiciones para mantener o superar este crecimiento? Tres obstáculos aparecen en nuestra ruta hacia la competitividad: la deficiente infraestructura, las trabas burocráticas y la inseguridad jurídica.
En esas rémoras hace hincapié el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) al presentarnos un nuevo informe del MEMO (Medición y Monitoreo), que registra los indicadores de la gestión del Gobierno.
"Podríamos estar creciendo a ritmos mucho más altos si no tuviéramos los sobrecostos generados por estas tres trabas. Como el ambiente externo todavía es muy favorable no lo hemos sentido tanto, pero estamos llegando a límites que pueden empezar a ser una restricción importante para el crecimiento del país", alerta Eduardo Morón, investigador responsable del proyecto.
PARA LLEGAR A BUEN PUERTO
El ejemplo crítico de esta infraestructura insuficiente lo encuentra Morón en el puerto del Callao, sobre el cual se ha advertido que no podrá soportar el aumento en el movimiento de contenedores que traerá el TLC. "Si a ello añadimos lo imposible que es tener un acceso rápido al Callao desde el centro del país y el gran poder de negociación de los sindicatos portuarios con amenazas de huelgas, tenemos un panorama preocupante que repercutirá en un menor nivel de competitividad para las cadenas exportadora e importadora del país", recalca Morón.
Si bien la evaluación del CIUP destaca los esfuerzos del Gobierno por incentivar la inversión privada en infraestructura vial y portuaria y por incrementar la infraestructura eléctrica en las zonas rurales, todavía hay mucho por hacer. "En los puertos, los sobrecostos se pueden presentar por la inexistencia de adecuados muelles, patios de maniobra, almacenes y equipos para movilizar la carga, lo que genera significativas demoras operativas tanto a las naves como a la carga", señala el informe. Eso es justamente lo que puede ocurrir con Pisco, Salaverry y Paita, de los que se ha hablado como puertos alternativas al chalaco.
El estado rezagado en que nos tienen las vías terrestres lo ilustra el ex director ejecutivo del Consorcio de Investigación Económica y Social (CIES), Carlos Eduardo Aramburú, con una de nuestras rutas emblemáticas: "En grandes tramos de la Carretera Central, que une la capital con la sierra central, hay que avanzar mirando la placa del camión que va adelante por la gran congestión que hay y eso redunda en una baja efectividad para el tráfico comercial".
El cuello de botella no solo se concentra en puertos y aeropuertos sino también en infraestructura de menor envergadura. "Urgimos también de caminos rurales y vecinales, de obras de irrigación y de centros de almacenamiento y acopio. Es necesario agilizar la ejecución de proyectos para mejorar las redes secundarias de acceso y no solo las troncales", asevera Aramburú.
FIN AL PAPELEO SIN FIN
El de los trámites inacabables es otro de los clásicos de un Estado que se mueve a paso de paquidermo. "El Estado peruano está preparado para no gastar y no para gastar, está preparado para las vacas flacas, mas no para situaciones de expectativa como estas. La gran maraña legislativa hace complicado llevar adelante los procesos de inversión", lamenta Aramburú.
Para Pierina Pollarolo, investigadora social del Instituto Apoyo, los trámites complejos y onerosos ocasionan costos no justificados a la producción de bienes y servicios y, en muchos casos, se convierten en obstáculos insalvables.
"Presupuestos mal formulados o la falta de recursos impulsa a las autoridades a buscar recursos propios a través del 'invento' de trámites, la insuficiente capacidad técnica de los funcionarios las hace temerosas y formalistas y la desconfianza de las autoridades frente al sector privado las hace recelosas y exigentes, todo ello en un medio en que la corrupción generalmente se disfraza bien con requerimientos y pretextos", abunda Pollarolo.
Morón saca a colación una estadística del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, que revela que el número de empresas exportadoras bajó en el 2007 con respecto al año anterior. "Esto ocurre, en buena parte, porque no terminan de superarse estas trabas. No hay capacidad de reacción si, por ejemplo, se paraliza el puerto o se cambia el marco tributario. Se vuelve más caro el factor de producción y ello, junto con la inseguridad jurídica, torna más riesgosa la aventura de exportar. Menos empresas se animan a hacerlo, a pesar del TLC en marcha", remata.
COMPONENTES ADICIONALES
Si bien algunos de sus componentes fueron criticados por el Ejecutivo, el Índice Global de Competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial nos ubica en un punto de partida ante el mundo. Figuramos en el puesto 86 de 131 países --bajamos ocho posiciones respecto al ránking del 2006-- y los rubros en los que peor calificación recibimos son los de calidad educativa e infraestructura.
Sin dejar de reconocer que el desempeño macroeconómico continúa siendo el punto fuerte del país, no puede soslayarse el impulso que requieren los componentes sociales (educación y salud) y los sostenes del desarrollo (infraestructura, eficiencia de la administración pública y predictibilidad jurídica).
Como tampoco es posible olvidar que las remuneraciones reales no han experimentado ningún cambio significativo, lo cual --según el economista Gustavo Yamada-- obliga a no perder más tiempo: "El crecimiento económico ayuda, pero al partir de una base muy limitada (empleo formal), hay que acelerar la formalización de la economía a través de la simplificación administrativa y de legislación adecuada para mejorar la productividad de la micro y pequeña empresa".
REACCIONES
JOSÉ UGAZ
ABOGADO Y EX PROCURADOR
"Tenemos una justicia afectada por la ineficiencia, con reglas de juego que no se aplican por igual y con resultados que son una especie de tómbola, lo cual desalienta las posibilidades de inversión. La predictibilidad es vital para tener éxito en la carrera por la competitividad".
PIERINA POLLAROLO
ABOGADA
"Hay que valorar los esfuerzos del Ejecutivo y del Congreso por la simplificación administrativa: las leyes de licencia de funcionamiento y de silencio administrativo son beneficiosas. Pero se necesita más trabajo en la capacitación de funcionarios y la lucha contra la corrupción".
CARLOS EDUARDO ARAMBURÚ
ANTROPÓLOGO Y DEMÓGRAFO
"Siempre le echamos la culpa al Gobierno Central, así que hay que trasladar el reto a los gobiernos regionales. Se trata de que estos tengan capacidad de inversión y ejecuten los proyectos. Hay que desterrar al perro del hortelano regionalizado, que traba la velocidad y la calidad".