NAIROBI [El Comercio/Agencias]. La pugna está lejos de solucionarse. El presidente keniano, Mwai Kibaki, insistió ayer en que está dispuesto a formar un gobierno de unidad nacional, una propuesta que fue rechazada de plano por su adversario, Raila Odinga, que le exigió una vez más que dimita antes de entablar negociaciones.
Kibaki indicó que estaba dispuesto a formar "un gobierno de unión nacional que no solo reúna a todos los kenianos, sino que ayude al proceso de cicatrización y reconciliación", anunció a través de un comunicado, tras una reunión con la vicesecretaria de Estado estadounidense, Jendayi Frazer.
Frazer, quien fue enviada a Kenia por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, inició ayer su tarea de mediación entre la oposición y el Ejecutivo.
Las elecciones del 27 de diciembre, que oficialmente dieron la victoria a Kibaki, causaron una oleada de violencia que se cobró la vida de 360 personas y una crisis humanitaria que incluyó el desplazamiento de 250.000 pobladores.
Odinga reiteró en una conferencia de prensa que Kibaki ocupa el poder ilegalmente. "Nuestro punto de vista es que Kibaki está allí ilegalmente. No debería venir a la mesa de negociaciones como presidente. Queremos hablar con él sobre la base de su antiguo mandato; entonces hallaremos una solución a este problema", declaró.
Frazer se entrevistó primero con Odinga sobre la situación en el país, que es uno de los aliados de Estados Unidos en África para la lucha antiterrorista, y luego se reunió con Kibaki.
Durante esta última entrevista, Frazer "pidió al presidente que tienda la mano a la oposición para poner fin a la violencia", precisó el comunicado gubernamental.
APARENTE CALMA
Nairobi, la capital, comenzaba ayer a recuperar su apariencia normal y la presencia policial en sus calles se redujo. Sin embargo, en algunos barrios marginales la cruenta violencia continuaba. Según testimonios recogidos por la agencia AP, algunos residentes estaban combatiendo con machetes y hubo varios heridos, entre ellos un hombre al que cortaron parte de una pierna.
En Kisumu, al oeste, tercera ciudad del país y bastión de la oposición, el toque de queda impuesto el lunes se levantó gracias a una mejora de las condiciones de seguridad, según la policía. "La normalidad se va recuperando y la gente vuelve poco a poco a sus trabajos", declaró el comandante de la policía, Grace Kaindi.
En Eldoret, otra ciudad del oeste del país donde hubo importantes enfrentamientos, la calma retornaba poco a poco, las tiendas abrían sus puertas de nuevo y las filas ante los grifos eran interminables.
Según la oficina de la ONU para la coordinación de asuntos humanitarios, la violencia étnico-política que castiga a Kenia desde las elecciones generales del 27 de diciembre ha dejado hasta el momento unos 250.000 desplazados.
FRAUDE ELECTORAL
De acuerdo con observadores internacionales, hubo muchos defectos en el escrutinio de los votos. Por ejemplo, en un distrito electoral, según informes del gobierno, votó un 130% de los electores inscritos.
En las elecciones parlamentarias, el partido de Odinga obtuvo 95 de los 122 escaños, en tanto la mitad del gabinete de Kibaki perdió sus puestos. Eso hace imposible que Kibaki pueda gobernar sin la cooperación de partidos opositores.
El Papa pide poner fin a la violencia
CIUDAD DEL VATICANO/BRUSELAS [EFE]. El papa Benedicto XVI hizo ayer un llamado para el "fin inmediato de los actos de violencia y el conflicto fratricida en Kenia" y animó a sus líderes políticos a que resuelvan las actuales dificultades mediante el diálogo.
Benedicto XVI lo indicó así a través de una carta dirigida al presidente de la Conferencia Episcopal de Kenia, John Njue.
El Sumo Pontífice mostró su esperanza de que se evite, lo más rápidamente posible, la amenaza de conflicto étnico y señaló que la violencia es "fútil como medio para resolver los problemas". El Papa aseguró que orará para que "esta gran tragedia llegue pronto a su fin".
Por otro lado, el alto representante para la política exterior de la Unión Europea, Javier Solana, y los dirigentes de la Unión Africana acordaron ayer impulsar el diálogo interno en Kenia tras los disturbios ocurridos después de las recientes elecciones presidenciales.