Por Raúl Mayo Filio
Montados en briosos caballos y ataviados con los elegantes y finos trajes con que son descritos en diversos pasajes de la Biblia, los tres Reyes Magos hicieron su ingreso a la ciudad de Huancavelica la tarde del último viernes. De esa forma iniciaron la fiesta de adoración al Niño Occe, como es llamado en esa región el recién nacido Jesús. Junto con ellos, y como todos los años, el pueblo en pleno escenificó ayer el encuentro de los magos con el odiado rey Herodes.
Se trata de una espectacular tradición, única en el ámbito regional. Tal es su majestuosidad que el Instituto Nacional de Cultura (INC) de Huancavelica ya realiza las gestiones para declararla Patrimonio Cultural Vivo.
Aunque los protagonistas de la representación participaron en ella desde el viernes, en la ciudad se esperó con entusiasmo la escenificación que ayer se llevó a cabo en el atrio de la catedral.
La fiesta central, pues, empezó con el recorrido de los magos por las calles de la ciudad desde la plaza Yananaco. Ellos iban acompañados por los llamados kichcamachus, personajes que esconden sus rostros con máscaras y que intentan guardar el orden durante la cabalgata mientras realizan toda clase de gracias.
Los magos se detuvieron en cada esquina y, por turnos, hablaron sobre la vida de Jesús. Ello, además de la masiva participación del pueblo y de turistas, hizo que la fiesta fuera imperdible para cualquiera.
Ya el atrio de la catedral, se escenificó el encuentro con Herodes. Allí, el rey no pudo ocultar la envidia que sentía al saber que había nacido un rey que sería más grande que él. Tras la representación teatral, hubo baile general con los kichcamachus.
Herodes: el malo de la fiestaNunca estudió arte dramático, ni tuvo formación teatral. La preparación personal y el paso de los años han logrado que conozca a fondo el personaje que extraordinariamente interpreta.
Además, prepara a los otros actores que lo acompañan en la representación: los romanos, los criados, los príncipes y los extras.