Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook
Rincón del autor

En el territorio de los bacanes

Mientras menos peruano sea uno, más bacán será. Los peruanos que tienen pasaporte comunitario o estadounidense miran por sobre el hombro

Por Abelardo Sánchez León

Es difícil definir qué es un bacán. Para fines de este artículo digamos que son las personas que se sienten superiores a las demás y, por lo tanto, despliegan ante ellas una actitud arrogante. El gremio de los bacanes en el Perú se ha ampliado y modificado, y va desde el presidente Alan García, que mira por sobre el hombro a todo aquel que se oponga a su gobierno, llamando "comechados" o "sinvergüenzas" a los maestros y "perros del hortelano" a quienes no comulguen con sus ideas, hasta el futbolista Paolo Guerrero, que, ante los insultos que recibe en el aeropuerto de Lima, llama "payasos" a sus detractores. Todos los futbolistas "extranjeros" consideran que los peruanos envidiamos su suerte de jugar en Europa. Están seguros de que son superiores a todos nosotros y que les debemos pleitesía. Gran culpa, por cierto, la tiene la prensa. Claudio Pizarro no ha arreglado su situación ni con el escándalo del hotel El Golf ni con sus bajas actuaciones en su club, el Chelsea, y ya tiene una carátula completa por haber propiciado recientemente un gol. Las noticias periodísticas se reducen a las actuaciones de estos 37 futbolistas que militan en el extranjero, como si aquello nos importara o le hiciera un gran bien al deporte nacional.

Mientras menos peruano sea uno, más bacán será. Los peruanos que tienen pasaporte comunitario o estadounidense miran por sobre el hombro. ¡Que la cola para ir a España la hagan solo los peruanos de pasaporte guinda! Prácticamente todas las mujeres de la clase alta y media de Monterrey, en México, dan a luz en Texas, como una manera de asegurar su futuro a través del pasaporte de Estados Unidos.

La obsesión por el inglés no solamente lleva a muchos peruanos a poner los nombres más gringos del planeta a sus hijos, como símbolo de prestigio, sino que ciertas universidades presentan en los cines, publicidad en inglés, como si sus alumnos fueran angloparlantes. Otras universidades fomentan el idioma inglés como parte de la bibliografía y, eventualmente, el dictado de ciertos cursos y talleres con profesores invitados, lo que está bien, pero de allí a proponer que todos los alumnos reciban clases en inglés, cuando no leen ni escriben correctamente en castellano, me parece un paso huachafo al vacío.

Estoy lejos de ser un nacionalista. Pero, al menos, deseo responder con honestidad algunas preguntas que se plantea el novelista Sándor Márai: "¿Quién eres? ¿Qué has querido de verdad? ¿Qué has sabido de verdad? ¿A qué has sido fiel o infiel? ¿Con qué o con quién te has comportado con valentía o con cobardía?". La educación, tema ingrato y hoy tan de moda, debería ayudarnos a responderlas. ¿Si no sirve para eso, para qué sirve tanta cháchara en idiomas que no son los nuestros?

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook