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Un equivocado aprovechamiento de la coyuntura

Por: Juan Paredes Castro |

El secretario general del Apra, Mauricio Mulder, ha salido al encuentro de la bancada humalista no precisamente para serenar el debate por las competencias entre el Tribunal Constitucional y el Jurado Nacional de Elecciones, sino para echar más leña al fuego con una propuesta radical de la que ya nos habíamos olvidado.

Se trata de la propuesta de retorno a la Constitución del 79, que el propio Alan García ya había descartado, entre otras razones porque hacerlo implicaría un costo político y económico muy alto y complejo, que involucraría, entre otras cosas, un brusco cambio de reglas de juego en la cimentación jurídica del país.

La Carta Política del 93, que sin duda tiene su origen en el autoritarismo fujimorista, y sobre la que pesan legítimos cuestionamientos, no solo recoge parte importante de lo que solemos llamar la Constitución Histórica (suma esencial de todas las anteriores), sino que también contiene, en su estructura, algunas importantes reformas que se han hecho dentro de las cláusulas que ella misma admite y promueve, a través de procedimientos que están en manos de los propios congresistas usarlos correctamente.

Hay que extrañarnos más bien de que las bancadas parlamentarias supuestamente más sensibilizadas por la necesidad de introducir cambios constitucionales, es decir, la aprista y la humalista, sean las más reacias a favorecer los proyectos de reforma que están a orden del día e incluso con dictámenes favorables.

Es más: ¿Por qué en el año y medio transcurrido desde el inicio del régimen no se ha intentado votar, por ejemplo, la reforma judicial, respecto de la cual hay el mayor consenso jurídico del país? ¿Solo porque la bancada humalista hace lo imposible para impedir los 80 votos que requiere esa reforma en el plenario del Congreso?

Sorprende, pues, que el Apra y el Partido Nacionalista quieran jugar ahora a la 'constitucionalitis' anárquica mientras le ponen barreras a un proceso de reforma que hace tiempo está en marcha lenta e improductiva, única y exclusivamente porque los señores congresistas no se han propuesto hacer lo contrario.

Cuando tenemos ante nosotros justamente conatos de desajuste o entrampamiento institucional como los que protagonizan el TC y el JNE, harían bien los señores Mulder y Ollanta Humala en mostrarse más inteligentes y proactivos.

Pretender patear el tablero de la estabilidad política y jurídica, con la precariedad que esta ya sufre, los pone más cerca del boliviano Evo Morales que del ansiado espíritu de la Constitución del 79.

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