Por Luis Enrique Tord. Escritor
A cuatro meses del gran sismo que conmovió Pisco, su tierra natal, falleció Carlos Tizón Pacheco, uno de los más tenaces constructores y empresarios de la segunda mitad de nuestro siglo XX. Fue uno de esos personajes que en el Perú de nuestros días se están multiplicando de manera excepcional: nacido en cuna humilde, llegó a fundar trece empresas e incursionar en las actividades más diversas, como la construcción, la minería, la televisión, la banca, las finanzas, la energía, la agricultura y la industria. Es decir, una biografía que, como la suya, están forjando ahora mismo varios miles de compatriotas.
Y tanto así que su recorrido vital podríamos afirmar que es similar al de tantos otros esforzados peruanos: destacado alumno en el colegio San Martín de Pisco, viajó a temprana edad a Lima, donde estudió en el colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, concluyendo sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Ingeniería. De allí en adelante, siendo un joven ingeniero civil exitoso, se aplicó a la pasión de su vida: construir.
De esta forma, se dedicó a abrir carreteras en la costa, la sierra y la selva, edificar centrales hidroeléctricas, presas, obras de riego, hospitales, viviendas y colegios, contribuyendo generosamente con las comunidades próximas a las obras que emprendía, como es el caso del colegio que construyó en su tierra natal y que lleva el nombre de su madre, doña Esperanza Pacheco de Tizón. En este sentido del espíritu constructor, perteneció a aquella generación que emergió con el impulso dado a la juventud por el arquitecto Fernando Belaunde Terry, quien cultivó en sus discípulos de la Universidad Nacional de Ingeniería el reto de edificar y enfrentar una vasta geografía que requiere de profesionales entusiastas y viriles que sean capaces de vencer los grandes desafíos que ella plantea.
Pisco, la tierra que vio nacer a ilustres personalidades de las humanidades, como el historiador Raúl Porras Barrenechea y el escritor Abraham Valdelomar, cuenta también con hombres de empresa de la talla de Tizón. Hombres que, de manera silenciosa, han sido capaces de poner las bases del Perú moderno que avanza hoy, impetuoso y resuelto, dejando atrás la desorientación y las confusiones de otras épocas.