Un reciente estudio de Devida ha confirmado lo que era un secreto a voces: que la mayoría de cocaleros ilegales siembran principalmente para proveer al narcotráfico, pero también que están hastiados del clima de violencia y coacción de las mafias de la droga.
Tal es la percepción de la mayoría de pobladores de diversas cuencas, no solo de San Martín y Huánuco. Igualmente, es revelador que en esta encuesta muchos de ellos expresen ahora su acuerdo con la reducción (41,9%) o con la erradicación (28,7%) de cultivos.
Estos nuevos datos, que evidencian un cambio de actitud, deben servir como valiosos insumos para afinar la política antidrogas en varios aspectos.
Ante todo, no se puede caer en el juego de los dirigentes de cocaleros ilegales que quieren hacerse pasar por cocaleros tradicionales, pero que realmente se convierten en cómplices de la cadena delictiva y nefasta del narcotráfico. Está probado que los cocaleros tradicionales son una minoría que cultiva ancestralmente para consumo doméstico.
Luego, hay que dar un nuevo impulso a las políticas de sustitución y de desarrollo de cultivos alternativos, para lo cual habría ahora un mejor clima de colaboración de la ciudadanía y de los propios cocaleros. Hay productos que han funcionado bastante bien, como el cacao, y han encontrado nichos significativos y rentables en la exportación.
Paralelamente, tiene que actuarse de modo firme y punitivo contra los cabecillas de las mafias del narcotráfico, que extorsionan a autoridades y pobladores y pretenden imponer su propia ley de la selva. Un factor que agrega complejidad al tema es la connivencia del narcotráfico con los remanentes del senderismo terrorista, que producen pasta básica y venden protección como cualquier mercenario a los capos criminales de la droga.
El Estado unitario, y no un gobierno regional, tiene que seguir actuando para elaborar y aplicar una política integral, que englobe todos estos aspectos. Al efecto, hay que seguir apoyando a Devida y a la Policía Nacional para mejorar sus cuerpos especializados, con la colaboración estratégica de las Fuerzas Armadas cuando fuere necesario.