Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook

El 2004 no solo se coronó como la mejor tablista del planeta, puso al Perú en el mapa del surf. Hoy, miles de niñas la sueñan emular. Gracias a ella, aquí se ha desatado una nueva industria

"Yo simplemente hice lo que pude"

Entrevista SOFÍA MULANOVICH

Por Antonio Orjeda

Sofía ha nacido para surfear. Parecería no ser consciente de todo lo que ha hecho por el país o, mejor aún, pese a saberlo, no se distrae en ello, pues, ella --nuestro orgullo nacional-- siente que solo está haciendo lo que tiene que hacer. Y claro, a diferencia de tantos que viven inflando el pecho para pregonar su seudoservicio a la nación, Sofía apela a una brutal sencillez para demostrarnos que existe solo una manera de abordar cualquier empresa: con una entrega total.

A los 5 años, la segunda de los Mulanovich Aljovín ya le pedía a sus papis que le comprasen tablas, pitas, wetsuit... A los 9, su mamá le pidió a Roberto Meza que la entrenase. El resto de la historia, usted, el Perú entero, ya la conoce...

Sofía está de paso por Lima. Como siempre, este año volverá a dejarlo todo en el mar con tal de alcanzar el título que el 2004 ya fue suyo: el de la mejor tablista del planeta. Para lograrlo, su receta es bastante sencilla (al menos, es así como suena).

En julio del 2002, tras competir en Sudáfrica, le escribió un e-mail a Roberto Meza, el hombre que le enseñó a correr tabla. Tenía 18 años, llevaba tres tratando de ingresar al World Championship Tour (WCT), a la élite del surf. Le confesó que en un momento las dificultades fueron tales que hasta llegó a plantearse tirar la toalla.
Sí, fue justo después de que me fue bien en un campeonato, mi primer campeonato.

Él cuenta que le habló del ciclista español Miguel Induraín, quien tras aprender de sus derrotas ganó cinco veces el Tour de Francia. ¿Qué tan fregada estaba la cosa?
No me estaba yendo muy bien... Durante un montón de tiempo estuve dándole y dándole, y a veces no te va bien, ¿no? Pero, si en serio crees en algo, ¡tienes que seguir nomás!

El talento no basta.
No. Tienes que seguir. Aunque para eso también hay que tener un montón de apoyo. Y ganas y, sobre todo, hay que tener confianza en uno mismo.

Sus papás se la jugaron desde niña por usted. ¿Por qué?
Ellos siempre han creído en mí.

Claro, pero si bien el Perú tenía buenos tablistas, hasta entonces no se había dado el caso de una surfista que destacase.
Es que ellos creían en mi 'surfing', creían en mi talento; y yo simplemente hice lo que pude. Di siempre lo mejor de mí en cada campeonato --sin dejar de divertirme ni de ser yo misma-- y las cosas se fueron dando.

¿Tuvo que ver en eso el que a los 13 años la viera correr el dueño de la marca Billabong y que la invitase a participar a un torneo en Australia?
Tal vez... Sí, porque me vieron en Máncora y me invitaron a un campeonato cuando era bien chica, y eso ayudó bastante en mi carrera.

Eso sí, lo podía hacer siempre y cuando le fuese bien en el colegio.
Sí pues, eso tenía que estar de la mano. Tenía que estudiar bien fuerte para que mi mamá me dejara correr (ríe)...

En el San Silvestre, sin embargo, no querían que se dedicara a la tabla.
Me lo dijeron un par de veces porque ya estaba faltando mucho a clases, pero, al final, me apoyaron bastante.

El 2004 fue la número 1 del mundo. No solo eso, debido a ello usted ha desatado la industria del surf en el país.
Sí. Me siento bien por eso, porque cada día crece más. Eso hace que las generaciones que vienen se sientan más fuertes, que estén muy motivadas... Y que eso se deba a uno, nada, se siente bien, ¿no? (ríe)...

¿Siente alguna responsabilidad por ello?
¡Para nada! Yo simplemente hago lo que me gusta hacer y lo hago lo mejor que puedo ¡y qué chévere que todo haya salido bien!

Ahora la gente conoce mucho más del deporte, cree en el talento que hay en el Perú. Ahora hay más apoyo y es más fácil para las nuevas generaciones.

Precisamente, tras campeonar, El Comercio le pidió que le dijera algo a los peruanos y usted dijo: "este es solo un ejemplo de que podemos conseguir todo lo que queremos si es que nos lo proponemos".
Es que --en mi caso-- yo corro, y uno tiene que hacer lo que le gusta hacer sin ponerse cosas negativas en la cabeza, ¡para qué lo vas a hacer! Tienes que ser positivo. Tienes que sentir que te va a ir bien, ¡y te va bien!

Bueno, tal como lo plantea, suena sencillo.
Es que --en serio-- si piensas que es complicado, es complicado. En cambio...

¿Tanto así?
O sea, es complicado, pues, ¡sino habría sido campeona mundial mil veces!

¿Qué es lo complicado?
Las cosas que tienes en la cabeza, que a veces te ponen un poco negativo. Pero, cuando realmente tienes la capacidad para verlo todo en positivo, ¡las cosas se van dando! ¡Y eso ocurre porque tú mismo estás atrayendo lo positivo hacia ti!

Además, tú sientes cuando te va a ir bien; y cuando no, por más que pienses lo contrario, ¡te va mal! (ríe)... Ser campeona del mundo no es fácil y, si lo logré una vez, ¡de hecho lo quiero volver a lograr! Mira, yo ahora estoy contenta con lo que hago, estoy contenta con mi carrera, tengo un montón de motivación para ser la mejor, pero también sé que hago lo que puedo.

A los 18, cuando seguía intentando ingresar a la élite del surf, sus amigas ya estaban en la universidad, sus padres se la habían jugado por usted. ¿Era muy fuerte la presión?
Yo empecé a ser profesional a los 16 --cuando todavía estaba en el colegio--, eso me hizo las cosas más fáciles. Para cuando mis amigas salieron del colegio, yo ya me había hecho un camino. Además, si bien mis papás me ayudaron a participar en algunos campeonatos internacionales cuando era chica --cuando tenía 13--, a los 16 yo ya estaba auspiciada, y eso me ayudó bastante para poder seguir.

A los 16, mis auspiciadores ya querían que hiciera el WQS (que participase en la World Qualifying Series, la fase eliminatoria al WCT, la élite de la tabla). Para entonces yo ya tenía un camino más o menos hecho, con gente que confiaba en mí; y las cosas se dieron.

Es cierto, y a los 24 años ya ha cumplido casi todos sus sueños de niña. ¿No teme que no haya más que alcanzar?
Siempre hay diferentes metas en la vida. Ahora, mi meta es volver a ser campeona mundial; quizás en diez años sea enseñarle a mis hijos a correr. Todo es una transición.

Precisamente, el 2001 dijo que su meta era disputar el título mundial y que, después de eso, estudiaría Administración.
¿Dije eso? Ehhh... Creo que todavía quiero correr un rato más (ríe)...

Si bien su éxito deportivo le genera altos ingresos, usted no participa en el manejo económico de su carrera.
Mi mamá me ayuda... Yo, en realidad, soy bien simple. Yo corro y hago lo mejor que puedo en el agua; ya de lo demás se encargan mi familia y mis agentes, y así es como debería ser, ¿no? Uno se tiene que enfocar en algo y a eso tiene que darle.

Uno podría pensar que no le importa el dinero.
Sí me importa, pero se lo dejo a otras personas para poder hacer bien lo que yo tengo que hacer.

Sin embargo, está incursionando en algo nuevo: está a punto de abrir una tienda de ropa con sus hermanos.
Sí, vamos a abrir un sitio chévere, donde no solo se venda ropa, sino donde también se pueda hacer música, arte... Queremos hacer algo divertido y diferente: un sitio al que puedas ir a comprarte ropa y estar con tus amigos.

En todas sus declaraciones, después de cada triunfo, repite siempre que lo hace por el país...
Sí, ¡a mí me encanta el Perú! Acá están todos mis amigos, mi familia, mis olas. Yo siempre siento que todo lo que hago, lo hago por el Perú.

Bueno, no solo ha sido la primera campeona mundial de tabla del Perú, sino de todo Sudamérica. ¿Cuánto le ha alterado eso la vida?
A veces hay un montón de gente a mi alrededor (ríe), pero te vas acostumbrando. O sea, cuando yo era chica había gente a la que yo admiraba, y era bien chévere cuando me daban un autógrafo. Entonces, si yo puedo hacer algo para que la gente esté contenta, ¡mostro!

LA FICHA
Nombre: Sofía Mulanovich Aljovín.
Colegio: San Silvestre.
Estudios: "Soy una profesional de la tabla... Eso, nomás".
Edad: 24 años.
Cargo: Gerenta general de Sofmul. En la actualidad, es la tablista número 2 del mundo.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google
  • Facebook