A la fiscal de la Nación no le importó que la magistrada que denunció al narcotraficante más importante del país tema por su vida. Por el contrario, arremetió en su contra
Por Miguel Ramírez. Unidad de investigación
La fiscal de la Nación, Adelaida Bolívar, pretendió minimizar el papel clave que jugó la fiscal de Maynas, Luz Hortencia Loayza, en el caso del narcotraficante Fernando Zevallos.
Loayza --como se sabe-- ha solicitado permanecer en Lima, pues en Maynas su vida corre peligro. Ante este pedido, Bolívar --pese a que el ministro del Interior, Luis Alva Castro, le ha cursado una carta sobre las amenazas que existen contra la representante-- rechazó su solicitud.
"Dicen que si no fuera por la fiscal Loayza al señor Fernando Zevallos no se hubiese condenado a 20 años de prisión. Eso no es cierto, pues el proceso de Zevallos se inició en 1991", sostuvo Bolívar, tras recordar que la actuación de Loayza ocurrió recién en el 2005.
Bolívar agregó: "La señora Loayza dice que no quiere volver a Iquitos porque está amenazada. Entonces lo mismo habría que hacer con el fiscal supremo Avelino Guillén, que ve el Caso Fujimori y que también ha sido amenazado, y con el fiscal Mateo Castañeda, cuyo guardaespaldas ha sido asesinado, y con el fiscal de Tocache, que ha denunciado a terroristas y narcotraficantes. Todos los fiscales vivimos bajo amenaza, y si esta fiscal tiene miedo, no tiene el perfil que se quiere de un fiscal".
No se sabe si por ignorancia o por una omisión adrede, la doctora Bolívar olvida que fue la fiscal Loayza quien pidió la detención (en noviembre del 2005) del narcotraficante Fernando Zevallos, solicitud que fue admitida por otra magistrada valiente, como la jueza Raquel Centeno.
Bolívar olvida que Loayza hizo lo que ninguna autoridad se atrevió a hacer durante casi tres décadas (solicitar la captura de 'Lunarejo'), período en el que el narcotraficante se paseaba orondo y dando banquetes a la flor y nata de la política nacional, a magistrados, empresarios y hasta periodistas, pese a que El Comercio y otros medios de prensa serios habían destapado sus vínculos con el narcotráfico internacional.
En ese grupo de autoridades que no actuó se encontraba la misma Adelaida Bolívar, que durante muchos años fue fiscal en Iquitos y nunca investigó a Zevallos, no obstante que esa ciudad fue uno de sus principales centros de operaciones y de sus actividades delictivas.
NO ES UN NARCO CUALQUIERA
Zevallos --es bueno recordarle a la fiscal de la Nación-- fue detenido en Chosica el 19 de noviembre del 2005, luego de que Loayza solicitara su captura.
Recién un mes después, el 20 de diciembre de ese año, una sala superior lo condenó a 20 años de prisión por un juicio por narcotráfico que se inició en 1995, y no en 1991, como dijo equivocadamente ayer Bolívar.
De acuerdo con información que ha salido a la luz, su detención (en noviembre) fue una sorpresa para Zevallos, pues él pensaba huir antes de que fuera sentenciado en diciembre.
La doctora Bolívar también olvida que Loayza se atrevió a pedir la detención, no de un narcotraficante cualquiera, sino la de Zevallos, considerado desde el 2004 hasta la fecha por el Gobierno de Estados Unidos como uno de los diez narcos más poderosos del mundo.
Zevallos --como se sabe-- es el único narcotraficante peruano que figura en una lista conocida como el Kingpin Act, junto con barones de la droga mexicanos, colombianos, jamaiquinos, indios y hasta con el afgano Haji Bashir Noorzai, el financista del terrorista Osama bin Laden.
EXTRAÑA MISIVA
Hoy también se sabe que Loayza era una fiscal incómoda para Fernando Zevallos, quien conocía y estaba informado de que ella venía solicitando su cambio a Lima, pues había sido amenazada de muerte.
Zevallos, incluso, le escribió una carta a la doctora Adelaida Bolívar en la que se quejaba del accionar de Loayza y le sugería que no debía trasladarla a Lima, sino mantenerla en Iquitos.
Ayer, en la conferencia de prensa, Daniel Yovera, periodista del diario "Perú.21", le leyó la mencionada carta a Bolívar, fechada el 26 de setiembre del 2006, la cual tiene un sello de recepción del Ministerio Público del día 27.
Bolívar, sorprendida, dijo que ese oficio nunca le llegó, e increpó al periodista por tenerlo.
Ciertamente el día 28 Bolívar rechazó el pedido de Loayza de ser cambiada a Lima. ¿Pura coincidencia?