Por Baltazar Caravedo. Economista
El domingo 13 de enero del 2008, el diario El Comercio destacó la emergencia de un discurso étnico radical que ganaba terreno en Puno. Se trata de una perspectiva promovida por organizaciones políticas. Creo que ha llegado el momento de impulsar, en todos los niveles y regiones del Perú, una práctica de integración de la diversidad capaz de desmontar el afecto y la lógica que conducen a la exclusión, a la autoexclusión y a la confrontación radical y violenta.
La transformación de la sociedad suele ser considerada como una acción que se despliega solo en la esfera política. Se considera que esta es una responsabilidad de los gobiernos (nacional, regional, local). La capacidad transformadora se suele circunscribir a los partidos políticos, a lo que estos puedan hacer. Pero el debate político y la competencia electoral los lleva a extremar sus propuestas, lo que, inevitablemente, culmina en una simplificación de sus argumentos y en una confrontación que repercute en las demás esferas de la sociedad.
La confrontación realizada en los últimos tiempos no ha logrado integrar en el imaginario de la población las siguientes contradicciones: inclusión versus autoexclusión, minería versus agricultura, empresa privada versus interés social, contaminación de la producción privada versus no contaminación de la producción pública, gran empresa versus pequeña empresa, interés de los pobres versus interés de los no pobres, globalización versus desarrollo hacia adentro, mercado versus interés social, formalización versus desarrollo de los más pobres, crecimiento económico versus salir de la pobreza, producción versus redistribución, buen manejo ambiental versus interferencia a la inversión, consumo responsable versus producción e inversión, ONG versus desarrollo.
La dinámica es más compleja porque simultáneamente se amplía la valoración de la diversidad cultural, se valora más lo peruano, disminuyen las barreras sociales, se valora más a la mujer, se valora más lo ambiental, hay crecimiento económico, se da un incremento sustancial de las exportaciones, la juventud escolar y universitaria se tiende a involucrar más en la transformación social y en la responsabilidad social.
También ocurre que la pobreza no disminuye, al menos, significativamente, la corrupción prosigue, la educación no logra remontar el bajo nivel académico, se mantienen la escisión y la fragmentación, existe una visión muy crítica de los partidos políticos desde la juventud y los sectores más pobres, se da una mayor presencia del discurso político radical de los 70, se exponen propuestas de acciones para disminuir el "grado de globalización" del Perú, se acentúan los conflictos sociales.
¿Qué es necesario hacer? Colocar la necesidad de la transformación como un proceso en el que deben participar distintos actores en las distintas esferas y no solo en la política; ubicar la transformación en el tiempo de la vida cotidiana, de la producción, el trabajo, la educación y las relaciones sociales, y no solo en el tiempo de la acción política; señalar que la transformación social es un proceso de solución de las contradicciones en las concepciones y percepciones de la población; destacar que la expansión de la responsabilidad social de la empresa es una transformación de la dinámica productiva, ambiental y laboral; insistir en que la expansión de un comportamiento general de responsabilidad social es un proceso de ampliación y profundización de ciudadanía.