FUJIMORI EN EL BANQUILLO. MIENTRAS ACUSADO VOLVIÓ A JUSTIFICAR EL AUTOGOLPE
Por Mario Mejía Huaraca
"Casi me matan el 5 de abril ( de 1992), yo fui violentamente capturado, golpeado, encapuchado, amarrado y, bajo amenaza de muerte, llevado a un cuartel militar, donde estuve absolutamente incomunicado", así testificó ayer el presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo, en el juicio oral que se le sigue al ex mandatario Alberto Fujimori por violación de derechos humanos en la sede de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes).
La narración estaba referida a la detención calificada por él de secuestro, de la cual fue objeto el día que se produjo el autogolpe. Del Castillo indicó que ese día se encontraba en la casa, ubicada en Surco, del entonces ex presidente Alan García, quien, según su testimonio, tuvo que huir por los techos para salvar su vida. Los militares que habían llegado a la vivienda hicieron varios disparos y les conminaron a entregarse en nombre del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Recién cuando Alan García le avisó por teléfono que ya estaba a salvo, abrió la puerta y se entregó.
Según lo testificado ante la Sala Penal Especial de la Corte Suprema presidida por el vocal César San Martín, el primer ministro dijo que los militares le preguntaron por el paradero de García, le apuntaron a la espalda con un fusil, lo encapucharon y lo entregaron a unos oficiales vestidos de civil: "Yo, sinceramente, pensé que allí me mataban", dijo tras agregar que fue conducido al local de la Dirección de Fuerzas Especiales del Ejército (DIFE) en Chorrillos, donde permaneció hasta el 10 de abril incomunicado y sin que sus familiares supieran de su paradero.
Del Castillo, que en ese entonces era diputado, responsabilizó al procesado Fujimori de haber ordenado su secuestro y el de los otros políticos opositores para evitar alteraciones del orden público. "Aquí tengo la orden firmada por el general Hermoza disponiendo la detención de un conjunto de personas sin decir los nombres, y acá dice por disposición superior. Entiendo que la disposición no puede ser otra que la del acusado", manifestó después de agregar que esa orden escrita fue confirmada luego por el propio ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas Nicolás Hermoza Ríos en un proceso judicial que se le siguió por corrupción.
En efecto, en el testimonio que brindó el citado general en el 2004 dijo: "Las detenciones que se realizaron el 5 de abril fueron dispuestas por el propio presidente de la República, la explicación que dio el ex presidente Fujimori fue que eran para evitar alteraciones del orden público promovidas por políticos".
Volviendo al juicio, Del Castillo, ante un pedido de precisión del vocal San Martín, admitió que no le constaba directamente que Fujimori haya dado la orden de detención.
INTENTARON ASESINAR A GARCÍA
Del Castillo refirió, además, que el 5 de abril de 1992 Alan García recibió una llamada que lo alertó de un inminente atentado contra su vida y por eso ese día el actual mandatario se quedó en su vivienda por seguridad, sin saber que se avecinaba el autogolpe. Precisó que eso se lo contó García años más tarde en Colombia y que esta advertencia provino de Susana Higuchi, entonces esposa de Fujimori. "Tengo la convicción de que el grupo que entró a la casa, entró para eliminar físicamente al presidente García", sostuvo.
Casi al final de la audiencia, el extraditado negó que en su gobierno haya querido asesinar a Alan García. "En ningún momento se dio directiva o tuve conocimiento para atentar contra la vida del ex presidente ni dañar a ningún miembro de su familia", dijo con énfasis.
Del Castillo también denunció que después del autogolpe fue víctima de un "proceso de hostigamiento permanente" que siguió hasta el fin del gobierno de Fujimori. "Recibí llamadas amenazantes, flores fúnebres, seguimientos de agentes de inteligencia", refirió.
Más adelante, dijo que antes del 5 de abril de 1992 fue testigo de hechos políticos que fueron actos preparatorios para el quebrantamiento del orden constitucional, como la campaña de desprestigio del Congreso. Afirmó que el autogolpe buscó la formación de un "narcoestado".
A su turno, Fujimori, buscando desvirtuar la calificación de "narcoestado" que Del Castillo achacó a su régimen, dijo que el Perú "pasó de ser el productor número uno de hoja de coca, con más de 120 mil hectáreas, a una reducción de 35 mil hectáreas".
JUSTIFICÓ EL AUTOGOLPE
Para justificar el autogolpe, el acusado dijo que en el 1992 el Perú se encontraba en una encrucijada: "O seguíamos en lo mismo o tomaba un riesgo inédito. Yo tomé la decisión política de lo que se conoce como autogolpe. Tomé la decisión que consideré traumática para los peruanos pero más segura para el futuro del Perú. El tiempo me ha dado la razón y me ha dado legitimidad para la medida del 5 de abril. Esta medida fue respaldada por el pueblo", sostuvo.
En esta décima segunda audiencia también se presentó como testigo Juan Gonzales Sandoval, ex jefe de la entonces Dincote, quien declaró que aplicó inteligencia selectiva como regla y que hubo un respeto por los derechos humanos. También testificó Pedro Huertas Caballero, ex asesor legal del Servicio de Inteligencia Nacional, quien refirió que el entonces presidente debió estar al tanto de los avances del Servicio de Inteligencia ya que, según la ley, este se encuentra bajo su mando.
SEPA MÁS
4A partir de la próxima semana, los ex miembros del grupo Colina empezarán a dar sus testimonios. El miércoles 23 asistirán José Alarcón Gonzales, Pedro Suppo Sánchez, Marco Flores Alván y José Tena Jacinto.
4El viernes 25 le tocará el turno a Julio Chuqui Aguirre y Víctor Manuel Hinojosa Sopla.
4Desde el lunes 21 las audiencias empezarán a las 9 a.m. Antes se iniciaban a las 9.30 a.m.
Nakazaki dice que fue "detención ilegal"
Jorge del Castillo sostuvo que había sido secuestrado el 5 de abril de 1992; sin embargo, César Nakazaki, abogado de Alberto Fujimori, asegura que su privación de la libertad así como la de los otros opositores detenidos durante el autogolpe no se trató de secuestro sino simplemente de detención ilegal.
"La detención ilegal es la que realiza un funcionario público que detiene a una persona ilegalmente y la lleva a un establecimiento oficial, a diferencia de un secuestro, que es una privación de la libertad clandestina. Un secuestrador no trae a un médico legista ni a un fiscal como ha sucedido con Del Castillo", argumentó el letrado.
El afán de querer tipificar como simples detenciones ilegales los casos de Samuel Dyer, Gustavo Gorriti, César Barrera y Jorge del Castillo es porque eso solo implicaría el delito de abuso de autoridad, el cual ya ha prescrito. De probarse que se trató de secuestros y que fueron ordenados por Fujimori, la situación sería adversa para el procesado, pues ese delito no prescribe.
Para César Rivera, abogado de la parte civil, "el hecho de ser enmarrocado, encapuchado, golpeado e incomunicado, como sucedió con Del Castillo, no es una detención irregular sino un secuestro".