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Crónica PROBLEMAS AL DESCUBIERTO

Más de un dolor de cabeza en el hospital policial

Un grupo de legisladores demostró que cuando se quiere se puede contribuir a resolver los problemas que aquejan a instituciones tutelares como la Policía Nacional

Por Jorge Saldaña Ramírez

"A la policía se la respeta" fue un slogan muy difundido hace algunos años. Pero fue irónico descubrir ayer que ese lema de solemne respeto es --hoy en día e irónicamente-- letra muerta en el Hospital Central de la Policía Nacional, en Jesús María.

Lo que encontraron ayer los legisladores miembros de la Comisión de Defensa Nacional y Orden Interno del Congreso de la República, Mercedes Cabanillas (PAP), Gustavo Espinoza (GPE), José Anaya (UPP) y Álvaro Gutiérrez (UPP), al término de una visita inopinada al nosocomio de la Policía Nacional, fue más que preocupante.

Para empezar, los anaqueles vacíos del local de la farmacia y la lógica protesta de los pacientes y familiares. Pero eso no fue todo. Al visitar el almacén del propio hospital, los legisladores encontraron que allí estaban las medicinas faltantes. ¿Qué pasó entonces? Los fármacos no podían ser desempacados porque aún no se cumplían los requisitos de control de calidad internos.

Mientras el director del Hospital de la Policía Nacional, Augusto Saldarriaga, se esmeraba en explicar a los congresistas que todo estaba de las mil maravillas en el Fondo de Salud Policial (Fospoli), los familiares y pacientes internados en el tercer piso del nosocomio empezaron a rodear a los legisladores para que atiendan sus reclamos.

Por ejemplo, que no hay buenos colchones y que una condición obligatoria para todo paciente que sea internado en el Hospital de la PNP es que traiga sus propias sábanas y, en algunos casos, su propio colchón.

Ni hablar de las citas médicas. Después de que esta se solicita, el paciente tiene que esperar dos a tres meses para que el médico lo atienda.

Los equipos de radiografía tienen una antigüedad de 15 años. Pero eso no es todo. Hay escasez de placas radiográficas, por lo que los pacientes tienen que adquirirlas en los laboratorios ubicados fuera de la sede de la sanidad policial.

Dos de las diez máquinas de hemodiálisis no funcionan. Ni siquiera los médicos tienen recetas con membretes, por lo que es difícil que los pacientes gestionen después el reembolso del costo de la curación.

Habían pasado dos horas y la presidenta de la Comisión de Defensa Nacional y Orden Interno, Mercedes Cabanillas, informó que se constituirá un subgrupo de trabajo parlamentario para que ayude a acelerar el abastecimiento de medicinas a los seis hospitales y 28 policlínicos que administra en todo el país el Fospoli.

"Es inaudito esperar 60 días para que el proveedor (de las medicinas) empiece a entregar la mercadería. Está en juego la salud", indicó Cabanillas antes de retornar a su despacho.

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