Miriam Hacker es una alemana que sobrevivió al cáncer gracias a las bondades curativas de las plantas de la Amazonía. Hoy practica la medicina alternativa en Iquitos
Por Javier Medina
Poco antes de que culmine el siglo XX, la alemana Miriam Hacker llegó al Perú ilusionada con el poder curativo de las plantas medicinales de la Amazonía, las mismas que había descubierto por Internet.
Desde que le detectaron cáncer al colon, los médicos de su país solo le daban una solución: cortarle parte del intestino, pero ella prefirió viajar hasta Iquitos para comprobar otra forma de curación. Se vinculó con chamanes, tomó ayahuasca, algo de abuta, toé y otras hierbas de las que prefiere mantener el secreto, hasta que, como ella misma asegura, se curó.
Ahora, dice, está lista para sanar. Para ello se ha preparado en el Instituto de Acupuntura, Homocultura y Laserterapia de la Universidad Abierta de Medicina Complementaria del Hospital General del Sur de Sri Lanka, en Colombo. Allí se doctoró en acupuntura y desde 1993 es reconocida como profesional en medicina alternativa por el Departamento de Sanidad de Alemania.
Después de su curación regresó a su país, luego visitó Australia, país en el que se nacionalizó. Siguió por Yugoslavia, Iraq, Palestina, la India y Tailandia para ofrecer ayuda en lo que había aprendido. A la par continuó investigando en Internet sobre las bondades terapéuticas que se practican en la Amazonía.
El 2003 regresó a Iquitos, con la intención de poner en práctica todo lo que aprendió de diversas culturas sobre cómo curar los males de la gente. Por ello, practica la medicina alternativa, pero enriquecida con la experiencia amazónica que vivió en su propio cuerpo.
Asegura que no se ha convertido en chamán ni ejecuta los rituales para las sesiones de ayahuasca, cuando es necesario convoca a chamanes para que atiendan a sus pacientes. Lo que sí ha tratado es poner sus conocimientos al servicio de los demás, por ello ha participado en campañas de salud organizadas por el Hospital Regional de Loreto.
Ahora está abocada a instalar una clínica en su local de El Varillal, un caserío por la carretera Iquitos-Nauta donde también planea fundar una universidad de medicina alternativa y un albergue para los turistas interesados en este tipo de medicina.
"En el mundo hay mucho interés de personas que padecen enfermedades y no encuentran curación en la medicina convencional, pero están informadas de estas opciones en la Amazonía, por lo que buscan la forma de adquirir hierbas y productos, pero si no se les puede enviar, este albergue y la clínica serán una oportunidad para que vengan a sanarse, con lo que también Iquitos ganará con esas visitas. Con una mano se recibe y con la otra hay que ofrecer. Eso es lo que trato de hacer", explica Miriam.
Su técnica de curación se fundamenta en la acupuntura y en la magnetoterapia para el tratamiento de problemas en huesos, articulaciones, enfermedades nerviosas, infertilidad y disfunción eréctil.
"Las plantas aquí en la Amazonía tienen una fuerza mágica, una energía especial y divina que no he visto en ninguna otra parte del mundo. Yo creo que Dios trabaja más rápido aquí y me ayuda. Por eso voy a invertir en el albergue ecológico, porque quiero proteger esta naturaleza y ayudar a la gente que me ayudó", refiere Miriam Hacker, convencida de la tarea que emprendió hace algunos años en la tierra donde salvó su vida.
EL DATO
Atención gratuita
Miriam Hacker busca financiamiento para instalar una universidad de medicina alternativa en Iquitos, donde los alumnos atenderían gratuitamente a los pacientes. Dice que esa será una forma de retribuirle a la Amazonía todo lo que recibió de ella.