Por Andrea Castillo Calderón
Sufrir una caída, levantarse y continuar con la cotidianidad es casi un proceso natural en la vida de las personas. Sin embargo, la frecuencia y el impacto de este tipo de accidentes cambia a partir de los 65 años, debido a diversos factores, la mayoría de ellos vinculada con los trastornos del equilibrio.
Aunque en nuestro medio no se les da la importancia debida a las caídas entre los adultos mayores, estas son motivo de investigación epidemiológica, farmacológica e, incluso, tecnológica en países más avanzados, comenta el doctor Julio Segura, presidente de la Sociedad Peruana de Osteoporosis.
"En nuestro país no se pone todavía mucha atención a este problema y a su prevención, empero es un tema importante en la salud de las personas mayores", comentó.
Estudios internacionales estiman que la incidencia anual de caídas en el anciano joven (de 65 a 70 años) es de 25%. En edad más avanzada (de 80 a 85 años) puede ser de 35% a 45%. Después de los 85 años, el número de caídas reportadas disminuye, quizá por restricción de la actividad física.
En un adulto mayor, la consecuencia más grave de una caída es la fractura de cadera. "Este tipo de lesión presenta una incidencia de mortalidad de 20% a 30% al año, se intervenga o no quirúrgicamente", dijo el doctor Segura.
La muerte sobreviene --explicó-- por las complicaciones causadas por enfermedades crónicas, como diabetes, hipertensión. Los pacientes mayores también pueden adquirir infecciones (neumonía) por el debilitamiento de su sistema inmunológico.
FACTORES DE RIESGO
El doctor Segura explicó que algunos medicamentos para el tratamiento de enfermedades crónicas, como diabetes y osteoporosis, pueden causar alteraciones en el equilibrio (mareos). Asimismo, la vida sedentaria y la falta de actividad física favorecen el deterioro muscular y, con él, aumenta el riesgo de sufrir una caída. También son determinantes los problemas visuales, como la presbicia y la miopía.
Pero hay otros factores externos que se pueden controlar para reducir el riesgo de caídas entre los adultos mayores, especialmente en la vivienda. Por ejemplo, se pueden tomar medidas para mejorar la seguridad de estas personas, como colocar pisos antideslizantes en las bañeras, barandas de seguridad en las duchas y cerca de los inodoros, y pasamanos en las zonas del predio donde los pisos son muy encerados o resbaladizos.
En la vía pública, pueden usar las rampas para personas con discapacidad.
SEPA MÁS
4Se recomienda que la persona mayor con algún tipo de deterioro físico resida en el primer piso de la vivienda, para evitar el uso de escaleras.
4El trayecto que el adulto mayor debe seguir para dirigirse al baño, especialmente en la madrugada, debe contar con iluminación. El mercado ofrece luces de señalización para estos casos.
4Ordene los muebles de la vivienda para evitar que las personas tropiecen con ellos.