MUCHO OJO
Por Fernando Vivas
De "Nacida para triunfar", la miniserie (o telenovela corta, pues se extenderá a 20 capítulos) sobre la diva del folclor Sonia Morales, solo me provoca decir que es simple, reiterativa y pegajosa como un huainito. No se le pida más a Efraín Aguilar que, dobleteando con "Así es la vida", ha incursionado con buena sintonía en el drama serial.
A lo que hay que darle la vuelta es a la idea universal que subyace en la miniserie que tira para novela, la exaltación de la estrella del pueblo triunfante a pesar de mil adversidades.
En primer lugar, me parece saludable que la ficción televisiva busque estas historias de triunfo que reivindican lo marginado: del campo a la ciudad, del Ande (Sonia viene de Musho, en las alturas de Áncash) sobre la costa, de la música vernacular sobre los ritmos importados. Para decirlo en términos de corrección política, se trata de ficciones inclusivas sobre realidades excluyentes.
En segundo lugar, la salud que acabamos de celebrar no es estable, sino muy vulnerable. Está asediada por varias inseguridades: el terrorismo, la delincuencia común, las mafias, los accidentes viales. Esta última plaga no es poca cosa, se llevó a Néctar y a la Muñequita Sally y son esas tragedias las que han despertado el interés nacional por las nuevas divas y astros populares.
Vidas célebres que, al igual que sus 'biopics' o biografías televisivas, están transidas por la inseguridad. En el primer capítulo de "Nacida para triunfar", la combi que lleva a Sonia a un concierto atropella a un viejo y al bajar, Sonia detiene a otra combi, arriesgando su vida. El primer plano, visto tras el parabrisas, de sus manos deteniendo el auto, condensa ese miedo moderno y a la vez primitivo. Del arduo camino del campo a la ciudad, el asfalto como trampa mortal.
Pero la más sofisticada y dramáticamente rica inseguridad es la que causa la envidia. Porque no es ciega fatalidad, sino obra de humanos inseguros ante el éxito ajeno y porque obliga a una contraparte --en esta miniserie es la folclórica Vicky Huamán (Cristina Urueta)-- que echa a andar la intriga y el morbo del espectador. Magaly conoce muy bien ese sentimiento, pues es su materia prima.