Si bien en los sectores urbanos del país los traficantes de niños se valen de profesionales de la salud, registradores civiles y abogados para concretar su delito, en las zonas rurales actúan con mayor facilidad, ya que aún el 49% de los partos se realiza en los domicilios y las madres tardan en reportar el nacimiento de sus hijos, según el Ministerio de Salud. "Algunas mujeres ni siquiera lo intentarán porque les cobran una multa por no haber dado a luz en el establecimiento de salud", advierte la Defensoría del Pueblo en su informe N° 69.
Entonces, sus bebes pueden permanecer indocumentados por meses o quizás años, ya que la ausencia del certificado de nacido vivo impide realizar el trámite para la partida de nacimiento. Según estimaciones del Reniec, unos 110.000 nacimientos quedan sin ser registrados en el país cada año. Este grupo de peruanos es precisamente el más vulnerable para las mafias de trata de niños con fines de adopción ilegal o explotación, advierten Unicef y el Instituto de Estudios por la Infancia y la Familia. Con menores que no existen para la ley y padres que tienen dificultades para probar su filiación, los traficantes captan y trasladan a los niños con menos obstáculos.
PLANES MACABROS
No obstante, los traficantes se valen de diversas estratagemas para burlar el circuito de la documentación de un niño y concretar su delito. El certificado de nacido vivo es la primera ficha que vincula al bebe con su madre y es un requisito para inscribirlo en el registro civil de la municipalidad.
Ello lo sabía bien Isabel Palacios Gálvez cuando, luego de arrebatarle la bebe a Claudina Herrera durante una cesárea clandestina, se suministró medicamentos para dilatar su útero y usó hasta la placenta de su víctima para fingir que había dado a luz en la vía pública. De esta manera consiguió que la obstetriz Silvia Hugar Ludeña firmara el certificado de nacido vivo a su nombre en el Instituto Materno Perinatal.
La mencionada obstetriz es una de las procesadas en el Caso Claudina Herrera, pero aún figura en el registro de identificación del Colegio de Obstetras del Perú. Del mismo modo aparece su colega Zenobia Martínez, quien en el 2006 fue detenida por la policía, acusada de participar en la venta de un recién nacido a una pareja de estadounidenses. La decana del colegio, Carmen Gamarra, señaló que esas profesionales solo podrían ser inhabilitadas cuando exista una sentencia judicial en su contra. Mientras tanto, seguirán apareciendo como habilitadas en la página web del gremio.
Gamarra explicó que en los consultorios privados son frecuentes los casos en los que se pretende sorprender a las obstetrices para que certifiquen el nacimiento de un bebe que aparentemente fue alumbrado en la vía pública o camino al hospital. "Los profesionales que se dejan sorprender por personas con fines delictivos son los que no cumplen los protocolos. Si la obstetriz no realizó el control prenatal ni atendió el parto, no puede firmar un certificado de nacido vivo sin antes haber realizado una detallada evaluación médica a la madre y el niño", explicó Gamarra.
La directora general del Instituto Materno Perinatal, Rosmery Hinojosa, precisó que en ese establecimiento se han endurecido los controles para otorgar este certificado.
SEPA MÁS
Los robaron como si fueran objetos
4 El 18 de enero pasado, una pareja de desconocidos ingresó al hogar de Martina Trinidad Faustino (27) y le arrebató a su recién nacido en el pueblo de Moras (Huancayo). Los delincuentes dejaron caer cinco billetes de 100 soles en su casa como si se tratara de un pago por el bebe.
4 En el 2007, otra bebe de 9 meses fue arrebatada de los brazos de su madre en el asentamiento humano José Carlos Mariátegui de Huaura. Los delincuentes pedían tres mil dólares por la niña. Pero horas después la abandonaron en una estación de bomberos.