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EDITORIAL

Una política integral contra los asaltos en las carreteras

El sangriento asalto a dos ómnibus interprovinciales en Puno, a causa del cual murieron cinco personas, pone de nuevo en la vitrina pública la dramática inseguridad en las carreteras y los criminales niveles de violencia en algunas zonas de recurrentes acciones delictivas contra viajeros y turistas.

Resulta indignante saber que el lugar donde ocurrió el ataque en Puno era un habitual centro de operaciones de bandidos que constantemente asaltan a mineros informales de oro y plata. Es decir, era conocida la movilización de bandas por esas áreas pero tuvo que ocurrir el grave incidente para que recién manden de Lima un destacamento de 20 efectivos. La reacción debe ser anticipada y no cuando todo está consumado.

Frente a esta amenaza social, el Ministerio del Interior, el Poder Judicial, el Ministerio Público, el comando de la PNP y los gobiernos regionales deben reaccionar con prontitud y firmeza. Es determinante que preparen una política integral para empezar a exhibir resultados que protejan y satisfagan a la población. De por sí, resulta inconcebible notar la resignación y pasmo de ciertas autoridades frente a los habituales atracos.

Las acciones de inteligencia son un soporte preventivo necesario y la información debe ser correctamente canalizada hacia los grupos operativos de la policía para que puedan intervenir de forma oportuna. Esto, que aparenta ser una lección básica, parece no estar ocurriendo en varias regiones y especialmente en las carreteras.

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