FUJIMORI EN EL BANQUILLO. PROTAGONISTAS DAN MÁS DETALLES DE LOS ASESINATOS
El ex integrante del grupo Colina José Alarcón Gonzales reveló ayer que las operaciones de captura de supuestos elementos subversivos en las que participó con dicho destacamento en 1992 terminaron con las ejecuciones de estos.
Así lo manifestó este testigo --el segundo del grupo Colina que declara ante la Sala Penal Especial de la Corte Suprema-- durante el juicio oral que se le sigue al ex presidente Alberto Fujimori por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta.
Alarcón, militar que es procesado en un juicio paralelo, reconoció que en las operaciones en que intervino con el destacamento se llevaban palas, picos y cal con la finalidad de "desaparecer los rastros de las personas". Sin embargo, precisó que él no fue responsable de ninguna de las muertes, pues su labor en las operaciones secretas de Colina fue solo de seguridad y contención.
Frente al procesado Fujimori, quien se mostró inconmovible y no dejó de hacer anotaciones en un papel, Alarcón sostuvo que nunca se dieron órdenes de aniquilamiento: "Solo recibimos órdenes de captura". Sin embargo, tuvo que aceptar que las ejecuciones fueron parte de un procedimiento ya que, de las cinco operaciones en las que participó (entre ellas los crímenes de La Cantuta, del Santa y del periodista Pedro Yauri), todas terminaron con muertes.
Sostuvo que las operaciones especiales de inteligencia eran conocidas y aprobadas por la Dirección de Inteligencia del Ejército y por la Comandancia General del Ejército, cuyo jefe en ese entonces era el general Nicolás Hermoza Ríos, aunque reconoció no tener constancia de ello. Finalmente, añadió que dentro del Ejército no recibieron ninguna sanción ni fueron amonestados por las ejecuciones extrajudiciales que realizó Colina. Más bien, señaló que en una oportunidad fueron agasajados con un almuerzo por el propio general Hermoza.
Por la tarde, le tocó testificar a otro ex miembro del destacamento Colina, José Tena Jacinto, quien se había infiltrado como agente encubierto en la universidad La Cantuta. Tras narrar cómo secuestraron al profesor Hugo Muñoz y a nueve alumnos de ese centro de estudios, este agente reveló que, cuando trasladaban a los detenidos a Lima, Santiago Martin Rivas recibió una llamada del coronel Juan Rivero Lazo, jefe del SIE, a la altura de Ñaña.
"EL TRABAJO ES EXTERMINAR"
"Abuelo, el trabajo está terminado", le comunicó Martin Rivas a su superior, quien le ordenó: "entrega esos animales a la Dincote", narró José Tena. Refirió que Martin Rivas, tras cortar la llamada, mentó la madre y dijo: "No voy a trabajar para los 'tombos'. Yo no voy a entregar, acá el trabajo es exterminar".
Y eso fue lo que sucedió. Según contó Alarcón Gonzales, más tarde los detenidos fueron asesinados en un descampado cerca de la autopista Ramiro Prialé.
Casi al final de la audiencia, Tena Jacinto pidió perdón al país por lo acontecido en esos años "en que los peruanos se pelearon entre hermanos".
QUÉ SE VIENE
Próximos testigos
Para la próxima audiencia del lunes 28 han sido citados los ex miembros de Colina Julio Chuqui y Pedro Suppo.
Sigue en hospital
El general (r) Nicolás Hermoza, quien más adelante deberá acudir como testigo al juicio, aún se encuentra internado en el Hospital Militar.
Denuncia
La abogada Gloria Cano denunció que algunos de los asistentes fujimoristas al juicio se habían burlado de los familiares de las víctimas en la sala de audiencias cuando se daba cuenta del asesinato de La Cantuta. La sala prometió investigar el caso.