La gira del mandatario colombiano por Europa terminó con importantes respaldos a su política contra los grupos subversivos que siembran el terror en su país
Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal
BRUSELAS. Álvaro Uribe estuvo de gira por Europa esta semana. Sucesivamente visitó París, Bruselas, Madrid y Davos. Lo trajo al Viejo Continente una misión trascendental y urgente: arrebatarle a su enemigo político Hugo Chávez el protagonismo en el delicado asunto del intercambio humanitario de rehenes por presos entre el Gobierno Colombiano y las FARC.
Cuatro países, cuatro entrevistas con hombres políticos clave y Uribe volvió a Bogotá con una sonora victoria en el bolsillo. "Todos los días vemos que hay más comprensión en Europa del valor de la democracia colombiana, de la naturaleza terrorista y narcotraficante de los grupos violentos y de los avances de Colombia", declaró un Uribe satisfecho antes de emprender su vuelo de regreso.
En su país lo esperaba un espectacular regalo de bienvenida: 80% de aprobación popular, la más alta desde que asumió el gobierno de su país en el 2002, según una encuesta difundida el jueves.
Algunos cientos de kilómetros más al noreste, en Caracas, Hugo Chávez se enteró de que según el mismo sondeo, el 76% de los colombianos desaprueba su actuación en la saga de los rehenes. Un trago amargo que el presidente venezolano habrá de soportar al mismo tiempo que observa cómo se resquebraja su imagen de mediador internacional en Europa.
El Comercio dialogó con dos expertos europeos que analizaron el periplo de Álvaro Uribe por el Viejo Continente y ambos llegan a una misma conclusión: el presidente colombiano arrasó a su homólogo de Venezuela. Ofensiva diplomática. [B2]