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Crónica LA BANDA NO SE HEREDA

Es tan distinto a su papá

La ambición política no parece ser parte de los intereses de los hijos de la mayoría de ex presidentes peruanos. La historia del país solo registra dos sucesiones dinásticas

Por Renato Cisneros

El domingo pasado apareció Remigio Morales Bermúdez, hijo del ex presidente Francisco Morales Bermúdez, improvisando una defensa de su padre un tanto endeble en el programa de Jaime Bayly. Se le vio algo vacilante, inseguro, saltimbanqui. Parecía como si prefiriese hablar de otro tema. Después quedó claro que así era: en un pasaje de la conversación le dijo a su anfitrión "por qué mejor no hablamos de fútbol, sería más entretenido". Fue ahí que, como cualquier televidente extrañado, me abandoné a la formulación de una pregunta: ¿Por qué en el Perú los hijos de los presidentes suelen ser tan políticamente desinteresados?

Para no sentir que estaba cayendo en una generalización y constatar mi presunción, recurrí al archivo. Me inquietaba saber cuántos hijos de ex mandatarios habían estado medianamente cerca de alcanzar la misma investidura de sus padres o, por lo menos, de seguir sus pasos. El saldo habla por sí solo.

Fernando Belaunde Terry, por ejemplo, tuvo tres hijos con su primera esposa, Carola Aubry: Fernando, Rafael y Carito. De ellos tres solo el segundo, Rafael, a pesar de ser un destacado ingeniero geólogo, se aventuró por la política. Y aunque inicialmente tomó la posta de Acción Popular que su padre le dejara, luego se animó a fundar su propio partido (Adelante) para luego postular a la presidencia auspiciado por la versión más remendada de Perú Posible.

Distinto es el caso del ex dictador Juan Velasco Alvarado. Casado con Consuelo Gonzales Posada (hermana del actual presidente del Congreso), el 'Chino' tuvo cuatro hijos: Juan, Teresa, María Elena y Javier. Ninguno de ellos sintió el menor llamado vocacional de la política. En los últimos años, el mayor, Juan, arquitecto de profesión, se convirtió en algo así como el vocero oficial de la familia. De hecho, el 2006, en plena campaña electoral, apareció en los medios para aclarar que las reivindicaciones velasquistas que Ollanta Humala divulgaba no tenían nada que ver con las tesis que su padre sostenía.

"Sería un error histórico que en el país se pretenda aplicar las mismas políticas implementadas por el gobierno de mi padre hace casi 40 años", dijo en su momento Velasco Gonzales. Salvo eso, nada más.

Si, por otro lado, revisamos la descendencia de Francisco Morales Bermúdez, encontramos rápidamente a su hijo Remigio (quizá bautizado así en memoria de su bisabuelo, que también fue presidente del Perú de 1890 a 1894). Luego de su polémico paso por el Ministerio de Agricultura en el primer gobierno de Alan García y por la Cámara de Diputados del Congreso, el popular 'Remy' no ha renovado su compromiso político. Actualmente, además de ser secretario técnico de la Junta Interregional del Norte y Oriente (Inter Nor), es presidente de la Comisión de fútbol de Menores del club Alianza Lima, y --gracias a Bayly--también sabemos que es accionista minoritario de Frecuencia Latina.

Otro hijo medianamente conocido de Morales Bermúdez lleva su mismo nombre, Francisco, 'Moralito' para los amigos. A los 26 años él fue el dirigente más joven de la comisión que nos clasificó al mundial de fútbol de Argentina 78, y hasta hace un año y medio se desempeñaba como agregado económico y comercial de la Embajada de Perú en Chile. No ha tenido mayor aproximación al mundo político.

DINASTÍAS EN TODAS PARTES
El historiador Héctor López Martínez nos recordó que en la política peruana anterior al 'velascato' sí hubo un par de pequeñas dinastías, donde padres e hijos compartieron, en diferentes periodos evidentemente, la ilustre investidura presidencial. Ahí tenemos a Manuel Pardo y Lavalle (1872-1876) y su hijo José Pardo y Barreda (1904-1908 y 1914-1918). El otro caso es el de Mariano Ignacio Prado (presidente en 1865-1868 y 1876-1879), cuyos tres hijos tuvieron un muy destacado protagonismo en la historia del país: el oficial Leoncio Prado, el candidato presidencial Javier Prado Ugarteche y el dos veces presidente constitucional Manuel Prado Ugarteche.

Fuera del Perú, en cambio, encontramos varios casos parecidos. En Chile, por ejemplo, tenemos la dinastía presidencial de los Montt: Manuel Montt Torres (1851-1861), Jorge Montt Álvarez (1891-1896) y Pedro Montt Montt (1906-1910), hijo de Manuel.

También en el país sureño gobernaron los Alessandri: Arturo Alessandri Palma (1920-1925 y 1932-1938) y su hijo Jorge Alessandri Rodríguez (1958 y 1964).

Por último, está el caso de los Frei: Eduardo Frei Montalva, entre 1964 y 1970, papá de Eduardo Frei Ruiz Tagle, jefe de Estado entre 1994 y 2000.

Según López Martínez, en Argentina hubo también una breve dinastía, la que marcaron Luis Sáenz Peña (1892-1895) y su hijo Roque (1910-1914).

En Colombia ha habido dos casos: el de Misael Eduardo Pastrana Borrero (presidente de 1970 a 1974), padre de Andrés Pastrana Arango, mandatario entre 1998 y 2002; y el de Alfonso López Pumarejo (1934-1938 y 1942-1945) y su hijo Alfonso López Michelsen (1974-1978).

En Venezuela, están los Monagas: José Tadeo Monagas (presidente de 1847 a 1851) y su vástago José Ruperto Monagas (1864-1870).

Pero el caso de dinastía presidencial más impresionante de América Latina quizá sea el que impuso en Uruguay la familia Battle. El eslabón más reciente fue Jorge Luis Battle Ibáñez, presidente entre el 2000 y el 2005. Su tío abuelo fue José Pablo Batlle Ordóñez, quien ocupó la presidencia tres veces (1899, 1903-1907 y 1911-1915) y que era hijo de Lorenzo Cristóbal Batlle Grau, que gobernó Uruguay entre 1868 y 1872. El padre de Battle Ibáñez, Luis Conrado Batlle Berres, ocupó la suprema magistratura en 1947-1951 y 1955-1956.

NO TE SEGUIRÉ
No hay mucho que decir respecto de las expectativas políticas de los hijos de los presidentes más recientes. Pensemos, para empezar, en don Valentín Paniagua Corazao. Casado con doña Nilda Jara Gallegos, tuvo 4 hijos, Susana, Jimena, Valentín y Francisco, los dos últimos muy reconocidos abogados, aunque todos desligados de la política. La que eventualmente podría seguir los pasos de don Valentín es Patricia Paniagua Gutiérrez, su última hija. Ella estudia Ciencias Políticas en España.

Algo parecido ocurre con Alejandro Toledo Manrique, pues mientras su hija con Eliane Karp, Chantal, se prepara en Francia para ser economista, su hija con Lucrecia Orozco, la indomable Zaraí, ha mostrado en más de una ocasión que tiene cierta pasta para postular a algún cargo público en el futuro.

Actualmente, solo los Fujimori Higushi podrían renovar esta dinámica de herencia. Si Keiko Sofía gana las elecciones del 2011 (su candidatura es casi un hecho), seguiría el mismo camino que su papá Alberto. Desconfiamos más de Kenyi Gerardo, cuyo bajo carisma electoral difícilmente le alcanzará para ser candidato a algo. Los otros hijos del 'Chino', Sachi Marcela e Hiro Alberto, no parecen estar hechos para este negocio.

Finalmente, entre los hijos del actual presidente Alan García (a saber: Carla, Josefina, Gabriela, Luciana, Alan Raúl Simón y Federico Dantón), la mayoría parece estar más abocada al campo académico e intelectual.

Tal vez Alan Raúl podría heredar algunos de los intereses políticos de Alan, aunque no ha hecho ningún comentario público al respecto. Más convincente, en todo caso, ha sido el pequeño Federico, que con solo tres años ya ha mostrado sentirse igual de cómodo que su papá allá arriba, en los amplios balcones de Palacio.

Los Velasco Alvarado
Los Morales Bermúdez
Los Belaunde
Los Toledo
Los Fujimori
Los García

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