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ANÁLISIS ECONÓMICO

¿Nos cayó el ocho otra vez?

Por Fritz Du Bois

1948: colapsa el gobierno de Bustamante y Rivero... 1958: crisis de divisas y recesión... 1968: golpe de Velasco... 1978: huelga general... 1988: paquetazos e hiperinflación... 1998: crisis rusa y fenómeno de El Niño... Al Perú durante 6 décadas le ha ido pésimo en los años que terminan en 8 y por la forma como ha empezado la bolsa este año, algunos aseguran que vamos camino a repetirlo. Sin embargo, trasladar la volatilidad bursátil al país en general y hablar de crisis en la actualidad es desproporcionado. Las bolsas son como el termómetro de un hipocondríaco que cuando recién está empezando a sentirse enfermo ya la temperatura que él cree que muestra... vuela.

En realidad, la recesión en la economía norteamericana llega luego de 5 excelentes años de crecimiento mundial que han promediado 5% anual, algo que no se lograba desde comienzos de los 70. Este período de bienestar ha permitido a los países emergentes --en Asia, América Latina, Europa del Este-- constituir niveles récord de reservas y en general mantener una buena posición fiscal. Por ello, a diferencia de anteriores ocasiones, esta crisis encuentra a las principales economías en desarrollo preparadas para tratar de capear el temporal. De lograr hacerlo, al cabo del año o dos que tomaría absorberla, esta crisis financiera terminaría siendo recordada probablemente por la magnitud de la pérdida causada a los accionistas de los bancos involucrados.

En lo que respecta al caso peruano, si bien los últimos días nos han dejado pálidos, todavía estamos serenos ya que nuestras fortalezas macro están un tanto mejor que el promedio. Si apuntalamos el Fondo Fiscal y el Gobierno mantiene los nervios --sin hacer locuras en el gasto ni ofrecer aumentos generalizados-- es muy probable que se mantenga al mínimo el impacto. Incluso, no es malo que la crisis despierte a muchos de la modorra que genera la complacencia, ya que esperaban seguir creciendo por inercia. Ojalá el duchazo de agua fría lleve al privado a aumentar su productividad y al Gobierno a implementar una agenda pro competitividad.

Lamentablemente en este punto empezamos mal con una sospechosa iniciativa de excluir a las empresas públicas del control del SNIP. Considerando los escándalos de corrupción de los últimos años en empresas como Petro-Perú, que nunca han sido seriamente investigados, la intención de eliminar ese control huele muy mal. De otro lado, esta semana el Gobierno propuso una ley de asociaciones público privadas que las obliga a pasar por todos los controles del SNIP. Parece el mundo al revés, al privado que se asocia con el Estado lo reviso al máximo, mientras que a la empresa pública le doy un cheque en blanco.

Asimismo, la importancia de acelerar las concesiones fue nuevamente evidenciada cuando gremios empresariales pidieron declarar en emergencia al Callao, tanto por saturación portuaria como por ineficiencia aduanera, lo que lleva a que los barcos se sigan de largo sin parar. Teniendo a 3 horas de Lima un puerto alterno como Pisco, que hace diez años espera ser concesionado y recién ahora es recordado, es imperdonable que se afecte el crecimiento del país porque funcionarios tienen temor a decidir. Al menos, el presidente García sí mostró decisión al plantear en Madrid que el Perú y la Unión Europea deben firmar un TLC bilateral, sin tener que esperar a la CAN. La mejor manera que el 2008 no pase a la historia como los otros años que han terminado en 8 es no ser medias tintas y hacer las cosas bien.

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