Autoridades los interceptaron mientras huían en una ambulancia. Entre los cautivos había una embarazada y un bebe de solo 15 días
ALTAGRACIA DE ORITUCO [El Comercio/Agencias]. "Con alegría le digo al país que ha concluido esta pesadilla". El gobernador del estado Guárico, Eduardo Manuitt, relató el tan esperado desenlace de una historia que mantuvo en vilo al país durante más de un día.
Tras retener por 27 horas a unas 40 personas en una agencia bancaria, y luego de amenazar con ejecutarlos, los cuatro delincuentes que se atrincheraron desde el lunes en la oficina del Banco Provincial de la ciudad de Altagracia de Orituco se entregaron finalmente a la policía.
La rendición se produjo en las cercanías de la población de Guatire, 50 kilómetros al este de Caracas, cuando la policía interceptó la ambulancia en la que el grupo huyó del banco con cinco de los rehenes.
El gobernador Manuitt relató que los secuestradores dejaron salir del vehículo a tres de los cautivos, luego arrojaron las pistolas a la pista y posteriormente salieron junto con las otras dos personas que mantenían en su poder.
La ambulancia --que había salido dos horas y media antes de Altagracia de Orituco-- fue facilitada por las autoridades a los secuestradores, quienes habían exigido este transporte para liberar a la mayoría de rehenes, excepto cinco, quienes se ofrecieron voluntariamente a ir en la ambulancia como garantía para los captores.
"Ellos amenazaron con empezar con matar a los rehenes en 20 minutos y por eso se les permitió salir a un lugar desconocido hacia el occidente del país", contó el gobernador.
Manuitt reveló que la ambulancia estuvo controlada durante todo el trayecto entre Altagracia y Guatire. El gobernador señaló que la entrega de los cuatro delincuentes a las autoridades se produjo ante representantes de la fiscalía para garantizar el respeto a sus vidas y a su integridad. Añadió que la banda de asaltantes está plenamente identificada y que su jefe es un individuo "muy peligroso" con amplios antecedentes delictivos y violentos.
TESTIMONIOS
"Al principio, pensé que era una pelea entre un cliente y el vigilante, pero cuando me doy la vuelta veo a uno de los secuestradores con una pistola y me doy cuenta de que es un atraco", relató Juan Carlos Gil, un muchacho de 19 años que fue dado de alto luego de ingresar al hospital José Francisco Torrealba tras su liberación.
Los asaltantes "llevaban tres o cuatro granadas, las tenían en un bolso y algunas veces las exhibían en una especie de bandolera", indicó el joven.
Los captores habían exigido desde un principio la ambulancia para escapar con algunos rehenes, pero las autoridades rechazaron la petición pues, según ellos, se percataron de que habían "estado consumiendo drogas". Eso hizo la "situación muy volátil, sobre todo cuando comenzaron a amenazar con matar a todos", declaró Manuitt.
Contradiciendo la versión de las autoridades, Juan Carlos Gil dijo que los asaltantes en ningún momento consumieron drogas. "Sacaron unas botellas echando broma y entonces comenzaron a decir para brindar, pero más nada, en ningún momento consumieron alcohol".
"Estaban nerviosos. Luego de pasar cinco o seis horas, ellos (los captores) comenzaron a bajar la guardia diciendo: 'Ustedes no van a morir"', relató a la AP. "El único al que ellos iban a matar era al vigilante. Ellos dijeron: 'Vamos a matarlo' y, en eso, el vigilante corre y se produce el primer disparo. Fue ahí que (el guarda de seguridad) se escapó y cuando cundió el pánico", acotó.
ASALTO FRUSTRADO
El secuestro comenzó el mediodía del lunes, cuando los delincuentes trataron de asaltar la sucursal del Banco Provincial, filial del español BBVA, y fueron sorprendidos por un policía que ingresó para usar un cajero automático.
Al verse descubiertos, se atrincheraron en el banco con los clientes que en ese momento se encontraban allí. Entre el grupo de retenidos había al menos cuatro menores de edad, uno de ellos de apenas 15 días, y una mujer embarazada de ocho meses.
Dos de los rehenes lograron escaparse el lunes, cuatro fueron puestos en libertad ese día, y un mujer fue liberada ayer por sentirse muy enferma. Entre los rehenes también figuraban una mujer de 36 años, Marlene Martín Brito, y sus dos hijas pequeñas, de 9 y 6 años, de nacionalidad española y venezolana.
CRONOLOGÍA
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