No hay duda de que lo que para algunos es un obstáculo, para otros resulta el aliciente necesario para crecer cada vez más. Kina Malpartida (27) es un ejemplo de aquellas personas a las que les gusta nadar contra la corriente justo cuando el río aumenta su caudal.
Es bella y atractiva y su esbelta figura ocasiona que uno le pregunte por qué en vez de seguir con lo del boxeo --como si fuera un capricho-- mejor no se dedica al modelaje.
Pero ella no es una chica más con cara bonita, es una peruana que en su lucha por hacer historia llegó a ubicarse en el puesto 4 del ránking del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y ha bregado mucho como para pensar en una vida más ligera y liberada de problemas.
Radicada en Los Ángeles desde el 2006, perdió casi todo ese año intentando desligarse de su empresario, Michael Do, quien, utilizando una serie de argucias, quiso hacerle cumplir compromisos publicitarios que no estaban en su contrato.
Por eso no pudo renovar su visa y a fines del año pasado tuvo que venir al Perú para legalizar su situación en EE.UU.
Hasta el momento, no ha conseguido hacerlo y su regreso al lado de su entrenador Frank Rivera corre el riesgo de no concretarse.
"Es interesante esto que me pasa, los problemas para mí son como un alimento para ser más fuerte. Mientras más se complican las cosas, más me convenzo de que mi destino es este", afirma.
Antes de volver al Perú, Kina recibió un duro golpe que la hizo perder posiciones en el ránking, y pasó al décimo puesto de su categoría de Superpeso Pluma. Una portorriqueña --de la que no quiere acordarse ni del nombre-- le rompió el tímpano derecho en el primer round:
"Fue un jueves 27 de noviembre en el Marriott Hotel en Irvine (California). No voy a poner excusas, pero ese día no me levanté con el pie derecho. Después del golpe, no escuchaba nada, sabía que algún día iba a estar sola como en ese momento", dice.
De vuelta en el Perú, se ha dado tiempo para realizar la actividad en la que antes destacaba y que ahora se ha convertido en solo un pasatiempo: el surf. Kina representó en varias oportunidades al Perú en torneos internacionales y destacó.
"Crecí en Punta Hermosa, por eso siempre estuve ligada a la tabla. Pero el ambiente de competitividad que se vive en el boxeo y la tensión antes de una pelea son incomparables", afirma.
Proyecto de elaboración
Sin peleas oficiales y alejada de su entrenador, a la peruana solo le queda seguir la rutina que dejó en Los Ángeles.
"Lo que puedo hacer por el momento es tratar de mantener mi estado físico en forma. Debo terminar de convertir mis músculos largos, que hasta ahora son de surfista, en músculos de boxeadora, más cortos y ágiles".
La consigna es ser una profesional completa para el día en que pueda salir campeona.
Nuestra pugilista vivió desde 1999 en Australia, donde sacó su licencia para pelear y, al viajar a Los Ángeles para encontrar una preparación más eficaz, se dio cuenta de que tenía que sacar provecho de sus ventajas y reforzar sus puntos débiles.
"En Estados Unidos hay muchas chicas ligadas al boxeo desde muy pequeñas que, al ver que pueden ganar 1500 dólares por pelea, se entregan de lleno a esta actividad. Yo en cambio empecé a los 23 años, por eso aún soy un proyecto".
La bella Kina ha postergado sus peleas mas no su ilusión. El encuentro contra una dominicana pactado para el 7 de febrero que iba a ser televisada por Fox Sport quedó en 'stand by'. Pero a ella no le importa, por el contrario, necesita hacer lo difícil para que el resultado sea simplemente genial.