Por Alejandro Vassilaqui. Director ejecutivo de Cedro
Brutalmente ha sido asesinada una familia de campesinos que había decidido dejar la hoja de coca que vendía al narcotráfico y acogerse a los beneficios del desarrollo alternativo.
Se trata de la familia Cámara, integrada por cuatro adultos y tres niños, uno de ellos de solo 1 año. Este horrendo crimen ha conmocionado a la población de Ucayali y prontamente se ha capturado a los presuntos asesinos. Pero no hay que equivocarse, el autor principal de este crimen es el narcotráfico, que pretende no solo amenazar al campesinado de la zona sino que quiere vanagloriarse con la frase "El desarrollo alternativo no funciona", cuando en esas zonas el desarrollo alternativo está triunfando y los campesinos quieren abrazar una vida de legalidad sin producir hoja de coca. Solo así evitarán que los mercados se llenen de pasta básica y de cocaína.
Se suman a estos héroes civiles otros que vale la pena recordar: Elmer Huerto y Etelvina Valverde, de Huánuco, que fueron asesinados con escopetas de retrocarga por narcotraficantes. Ellos habían decidido dejar el cultivo de la hoja de coca.
En Lima y Callao las comunidades que se han opuesto al narcotráfico y al terror vecinal que este quiere imponer, como es el caso del asentamiento humano La Pólvora, en el distrito de La Victoria, y la zona de Ramón Castilla, en el Callao, han visto el asesinato de sus dirigentes Exaltación Araujo y Eduardo Castillo Gonzales, respectivamente.
En estos casos la mafia no quiere que las comunidades se defiendan de las drogas, ya que sus intenciones son capturar nuevas zonas y población joven, fundamentalmente para involucrarlas en el consumo. Un alto precio que puede incluir a los propios hijos.
Ya son innumerables los casos de policías en Aucayacu, Tingo María y valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) que son eliminados por impedir el libre tráfico de drogas en sus circunscripciones.
Las víctimas definitivamente no terminan aquí. Trabajadores del Programa de Erradicación y Control de Coca del Alto Huallaga (Corah) son atacados, algunos heridos, otros asesinados. Valientes miembros del Poder Judicial han pagado con sus vidas. Es el caso del vocal Hernán Saturno Vergara, muerto en su afán de luchar contra el narcotráfico.
El número de muertos civiles y de policías crece día a día. Sin embargo, estas víctimas no son recordadas y quedan en el olvido, pese a que ellos murieron por defendernos del narcotráfico. Hasta ahora no hay calles con sus nombres que sirvan de ejemplo de lucha al resto de la población. En esta batalla no hay que dar tregua alguna al narcotráfico. Los peligros que afrontan nuestras comunidades y el país, en general, son inmensos frente a las mafias nacionales e internacionales, pero con estrategias inteligentes y con desarrollo y convicción moral las podremos vencer.