Con una barrera de contención y sistemas especiales de succión las autoridades buscan reducir al mínimo las posibilidades de daño ecológico en la zona marítima donde el miércoles explosionó y se hundió el BAP Supe, que derramó unos 1.300 barriles de petróleo (206 mil litros) al océano. Para controlar la mancha de crudo --que mide unos 1.850 metros de largo--, la empresa BPZ, contratante de la siniestrada nave, ha llamado a una compañía de EE.UU. especializada en controlar impactos ambientales de operaciones petroleras en alta mar. Entre tanto en Lima falleció el técnico de tercera Santos Mendoza, quien tenía graves quemaduras en 98% de su cuerpo.
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