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FUJIMORI EN EL BANQUILLO. DICEN QUE DESTACAMENTO ERA INFORMAL

Ex Colina acusó a Martin Rivas de ser un desleal

Ex agente Ángel Sauñi se presentó como testigo de la defensa de Fujimori

La decimonovena audiencia del juicio que se le sigue al ex presidente Alberto Fujimori tuvo como único testigo al ex integrante del grupo Colina Ángel Felipe Sauñi Pomaya, quien trató de centrar la responsabilidad de los excesos del citado destacamento en el mayor Santiago Martin Rivas y sostuvo que este se reunía permanentemente con los periodistas Ricardo Uceda y Edmundo Cruz en plenas operaciones. Sauñi fue presentado como testigo por los abogados defensores del acusado.

Durante su testimonio ante la Primera Sala Penal Especial en la sede de la Diroes, Sauñi dijo que en una ocasión acompañó al local de la desaparecida revista "Sí" a Martin Rivas y que este le dijo al salir que se había reunido con el "chivo Cruz".

Consultados sobre esta afirmación, los aludidos periodistas sostuvieron que tal versión era infundada y buscaba desacreditar sus testimonios brindados anteriormente en el juicio.

"Rechazamos tal afirmación. La única vez que, a iniciativa de Martin Rivas, nos reunimos con él fue en mayo de 1993, después de la denuncia del general Rodolfo Robles que culpaba a Colina de los crímenes. Fue en el restaurante El Rincón que no Conoces, en Lince. Acudí con Uceda", aseguró Cruz.

Ricardo Uceda sostiene lo mismo. "Solo vi a Rivas una vez en el 93, después de que publicáramos a fines del 92 la primera crónica sobre la muerte de Barrios Altos. Para entonces Colina ya estaba desactivado. Dijo que las versiones que lo vinculaban con Barrios Altos eran falsas".

El ex agente de inteligencia Sauñi, quien es procesado en una causa paralela por el caso de La Cantuta, sugirió que el jefe operativo del grupo Colina, Martin Rivas, habría sido el que decidió la muerte de los estudiantes y el profesor de la Universidad La Cantuta, pese a que él mismo dijo que la orden solo era capturar a estudiantes que habrían participado en el atentado de Tarata. Narró que Martin recibió una llamada antes de que los detenidos fueran ejecutados y que él contestó: "Ya están con San Pedro". Minutos después ordenó la matanza.

Sauñi, quien dijo ser amigo de Martin Rivas, sostuvo que Colina operaba de manera irregular y con mucha informalidad. Denunció que se organizaban operaciones fantasmas para justificar los inmensos gastos que se le destinaba al grupo. Dijo, además, que algunos oficiales se quedaban con las fuertes sumas de dinero que se daban para pagar a colaboradores. Y acusó a Martin Rivas de ser un desleal, haber dado información a la prensa y "traficado con nosotros".

Contradiciéndose en el interrogatorio, Sauñi reconoció que Colina sí funcionaba con la estructura de un destacamento militar y que recibía armas, dinero, locales y logística de parte del Ejército. También admitió que Martin Rivas daba cuenta, todos los días, ante la Dirección de Inteligencia del Ejército de las actividades del grupo.

Carlos Rivera, abogado de la parte civil, comentó al final de la diligencia que los hechos perpetrados por Colina no eran producto de la locura de Martin Rivas, sino formaban parte de planes operativos de los altos mandos del Ejército.

EL DATO
El objetivo era eliminar
Aunque dijo que Colina no era una organización para matar subversivos sino para capturarlos, Sauñi llegó a la conclusión de que al final el objetivo de las operaciones era eliminar y que él participó en esa rutina de ejecuciones.

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