Por Raúl Rodríguez Rodríguez
Con la restauración de la iglesia de Huaro se abría un nuevo circuito turístico que unía los templos de Andahuaylillas y Canincunca. Sin embargo, los demonios, tal vez aquellos que el pintor Tadeo Escalante inmortalizó en su obra, no querían ser puestos al descubierto ni ayudar al desarrollo del pueblo. De eso se valieron de ladrones sacrílegos para violentar este bello templo hace solo dos días. Con eso evitarían que esa casa de Dios abriera sus puertas.
Pero los demonios no lograron su cometido, pues si bien el templo permanecerá cerrado mientras se investiga el hurto, usted podrá conocer esta iglesia que ha sido restaurada con el apoyo de la organización internacional World Monument Found y del Instituto Nacional de Cultura.