PAÍS EN CRISIS
ELDORET [REUTERS]. Pandillas de tribus keniatas quemaron ayer una iglesia en el valle de Rift, en una nueva señal de que las tensiones étnicas y la violencia parecen no distenderse en el país africano pese a un acuerdo entre el Gobierno y la oposición.
El viernes, el ex secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan medió un acuerdo entre los políticos keniatas para tomar pasos inmediatos en el término de la violencia postelectoral, que ha matado a por lo menos 850 personas y desplazado a más de un cuarto de millón.
Los disturbios, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y represalias étnicas comenzaron después de que el presidente Mwai Kibaki regresó al poder tras las elecciones del 27 de diciembre, que --según su rival político Raila Odinga-- fueron manipuladas.
La violencia, que a menudo enfrenta a la tribu de los kiyukus de Kibaki con la de los luo de Odinga, ha terminado con la imagen de Kenia de un país estable y próspero.
Un grupo de jóvenes rodeó el sábado una iglesia evangélica cerca de Eldoret, donde dos personas se estaban refugiando, y le prendió fuego. Un testigo sostuvo que los que estaban al interior del recinto lograron escapar con vida.
"La quemaron", afirmó Peter Kaguru, quien estaba rodeado por los escombros de la iglesia. "No sé quién fue, pero rompieron la puerta e ingresaron. El pastor es un kiyuku, el terreno pertenece a un kiyuku. Quizá tiene algo que ver con eso", aseveró.
Los choques entre pandillas que representan a las tribus Kisii y Kalenjin también estallaron en una carretera que conecta a localidades del valle de Rift.