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Informe TRÁFICO DE MADERA

Procuraduría evalúa denunciar a 41 funcionarios de Inrena y empresarios

La Intendencia Forestal del Inrena cambió de autoridades, justamente cuando se empezaba a ejercer mayor control sobre el tráfico de madera. Se espera que la institución no dé marcha atrás

Por Nelly Luna Amancio

Las guitarras eléctricas Fender, consideradas entre las más caras del mundo, están hechas de caoba peruana. Lo mismo ocurre con la puerta de la Catedral de Nueva York o partes del panel de control de los lujosos Rolls Royce. La caoba que el Perú exporta inicia su viaje en algún paraje de la Amazonía peruana --puede ser Loreto, Ucayali o Madre de Dios-- cuando el árbol de entre 100 y 150 años es cortado y procesado en tablones, para tener como destino final (en un 95% de los casos) el mercado estadounidense.

La alta cotización de esta madera en el extranjero desencadenó un intenso tráfico, acentuado por los actos de corrupción en el Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), organismo encargado de velar por su uso sostenible. Durante años, líderes regionales denunciaron que taladores ilegales extraían caoba de áreas naturales protegidas y las vendían como si hubieran sido sacadas de una concesión autorizada.

CONTROL EFECTIVO
Recién en julio del año pasado, con el cambio de autoridad en la Intendencia Forestal y la presión del TLC, el Inrena hizo lo que hace años tuvo que haber hecho: visitar cada una de las concesiones y constatar si la caoba que llegaba a Lima procedía de ese lugar. El resultado no pudo ser otro: de 150 concesiones, solo 58 estaban en regla. Se inició así un proceso de cancelación de las concesiones infractoras, pero, además, en cada una de las resoluciones jefaturales, el intendente forestal Edgardo Lizárraga solicitó a la Procuraduría del Ministerio de Agricultura formalizar denuncia penal contra alrededor de 41 funcionarios del Inrena y otros 50 empresarios y representantes legales de las concesiones y comunidades implicadas. El 70% de las denuncias corresponde a Loreto. A la fecha el procurador evalúa cada uno de los casos, pues en todos se avaló y utilizó documentos con información falsa para comercializar madera.

Por primera vez el Inrena destituía funcionarios vinculados al tráfico de madera. "Nunca antes se había separado a un empleado por este motivo, solo los trasladaban a otros puestos", cuenta Lizárraga. Paralelamente a estas acciones comenzaron otras para sanear las cifras con las que se exportaba caoba. Y como era de esperar, surgieron también los primeros desencuentros con los empresarios del sector. Al inicio de la semana, los gremios madereros publicaron un comunicado en el que rechazaban el proceder de la intendencia forestal. Al día siguiente el Ministerio de Agricultura cambió a las autoridades del Inrena.

CUESTIÓN DE RENDIMIENTO
No fue la cancelación de concesiones lo que aparentemente incomodó a los empresarios madereros, sino un par de resoluciones en las que la intendencia precisaba que luego de procesar la caoba para la exportación, apenas queda el 26% del volumen del árbol en pie. En términos económicos, se fijaba en ese porcentaje la cuota de rendimiento.

Hasta antes de la resolución, el Inrena creía que de un árbol de caoba se utilizaba el 80%, sin embargo, un nuevo estudio determinó que el margen de utilidad era solo el 26%. ¿Entonces, cómo se alcanzaba el 80%? "Se llenaba con caoba ilegal. La única forma de evitar el 'blanqueado' de madera era establecer el rendimiento real de cada árbol", explica Lizárraga, quien precisa que cuando asume la intendencia, en julio del 2007, encuentra un exceso de papeles.

Por ejemplo, el 2000 se exportaron 51 mil metros cúbicos (m3) de caoba y el 2006, otros 21 mil m3, cuando en realidad --según las cifras reales-- no se debió superar los 3 mil m3. "Decían que un árbol rinde más para meter madera ilegal", dice también José Luis Capella, abogado de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental (SPDA).

La Asociación de Exportadores (ÁDEX) califica de antitécnicos los cálculos. "Esta medida ha limitado el máximo aprovechamiento de la especie. Con estas resoluciones limitan también las exportaciones", sostiene Herbert Frey, presidente del comité de madera de ÁDEX. El empresario alude a otro estudio de la FAO de 1978 en que se menciona que el rendimiento alcanza el 80%. "De la caoba se exporta todo, no solo el tablón, también los trozos que quedan en el proceso de corte. Es más, nosotros tenemos nueva tecnología y aprovechamos mejor la especie", insiste Frey.

El ingeniero Lizárraga aclara que el estudio del Inrena se basa en otros, como los del Banco Mundial, o del gobierno del Brasil. La SPDA tampoco duda de la forma como la entidad alcanzó el polémico 26%. Se sabe además que una nueva investigación --que se hará pública en estos días-- confirmará esta cifra. El abogado Capella detalla que, lejos de arbitrariedades, la norma establece que "si un maderero encuentra un árbol en excelente estado y lo corta con alguna tecnología que garantice menos pérdida, la norma prevé la posibilidad de darle un permiso especial".

A pesar de estas explicaciones, el enfrentamiento persistió hasta el último día que Lizárraga ocupó el cargo. Por órdenes del ministro de Agricultura, Ismael Benavides, el intendente de Áreas Naturales Protegidas, Jorge Ugaz, asumió las funciones de la Intendencia Forestal. "Esperamos coordinar mejor con la nueva jefatura", sostuvo Herbert Frey, luego de precisar que Ugaz les comunicó "que tiene órdenes precisas de revisar todos los asuntos que han paralizado las exportaciones".

MADERA DETENIDA
Las últimas acciones de control ejercidas durante la gestión de Lizárraga en la Intendencia Forestal paralizaron un millón 200 mil pies tablares de cedro. Para tener una idea del volumen, basta comprender que un solo camión traslada siete mil pies de madera.

Tal y como ocurrió con la caoba, antes de autorizar la exportación de cedro, los técnicos del Inrena visitaron 11 de las 40 concesiones de donde se había extraído la especie, ubicadas en la cuenca del Yavarí (Loreto). El seguimiento corroboró que los once tenían como aval documentos falsos, por lo que concluyeron que la madera tenía origen ilegal. "Los empresarios quieren su certificación internacional para exportar, pero no se los podemos dar porque esa madera no salió de bosques manejados adecuadamente", explica, aunque reconoce que esta madera ya está cortada y que hay capital invertido: "ellos no entienden que hay que hacer esto porque se nos podría complicar el tratado de libre comercio (TLC)".

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