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Informe internacional de EE.UU. sobre el control de narcóticos subraya el incremento de los asesinatos cometidos por los sicarios de las bandas de narcotraficantes en la región

Alertan que violencia del narcotráfico gana terreno en América Latina

Informe GUERRA ENTRE CÁRTELES

Por Miguel Vivanco. Corresponsal

WASHINGTON. La lucha contra el narcotráfico es el problema por el que todos los países de la región --especialmente EE.UU.-- admiten de cierto modo ser corresponsables. Sin embargo, esto no evita hechos incomprensibles.

En el caso del Perú, considerado uno de los primeros productores de hoja de coca y quizá muy próximo a convertirse en el primer productor de cocaína, la asistencia económica de EE.UU. para la lucha contra el narcotráfico ha descendido incesantemente desde el 2003.

Adam Isacson, investigador del Centro para Política Internacional de Washington (CIP por sus siglas en inglés), señaló que la ayuda global estadounidense se redujo de US$206 millones (2003) a US$106 millones (2007). Agregó que la ayuda destinada estrictamente para programas antidrogas descendió de US$129,4 a US$70,3 millones.

"Los números con respecto al Perú son claros. Todo indica que la estrategia antidrogas de EE.UU. tendría otras prioridades. Pero quizá no se considera las repercusiones del incremento de la violencia en el Perú por la presencia de los cárteles mexicanos", comentó. Según Isacson, de los 70,3 millones de dólares otorgados a nuestro país, 30 millones de dólares corresponden a la ayuda que brinda el Economic Support Funds, un programa que no se limita a la misión antidrogas.

"La falta de conexión entre la realidad generada por el narcotráfico y la ayuda otorgada al Perú confirma que la estrategia de EE.UU. necesita cambios. Es evidente que priorizar la erradicación y no velar por el desarrollo real en las zonas cocaleras no resulta lógico", añadió. Puntualizó, además, que existe una marcada descoordinación en la forma como se canaliza la ayuda y los resultados que se proyectan obtener.

"Considero que los cambios de estrategia tienen que darse pronto. La situación de violencia que se vive en el Perú y Colombia, donde la presencia del narcotráfico es evidente, debe tener una respuesta inmediata e inteligente de Estados Unidos", concluyó Adam Isacson.

Lucha antidrogas en el Perú pierde apoyo
De Sinaloa
El estado de Sinaloa, al oeste de México, ha sido durante mucho tiempo una de las regiones principales para el cultivo de marihuana y amapola, así como el lugar de origen de varios de los narcotraficantes más famosos, incluido Joaquín Guzmán 'El Chapo'. El líder del cártel de Sinaloa se escapó de una prisión de máxima seguridad en enero del 2001 junto con Édgar Valdez 'La Barbie', quien organizó el grupo de sicarios conocido como 'Los Negros'. Este narcotraficante libra una sangrienta guerra contra el cártel del Golfo por el control del tráfico de drogas en la ciudad de Nuevo Laredo, en el estado fronterizo de Tamaulipas.

Del Golfo
Este cártel tiene su base en las ciudades de Reynosa y Matamoros, al noroeste del país, cerca del golfo de México. Su líder, Osiel Cárdenas Guillén, fue detenido en marzo del 2003 y extraditado en el 2007 a Estados Unidos. 'Los Zetas', ex elementos de fuerzas especiales que abandonaron el Ejército Mexicano para ser sicarios de Cárdenas, le continúan siendo fieles.

De Tijuana
Este cártel, que controla el noroeste de México, es encabezado por el clan Arellano Félix. Aunque sufrió varios golpes en el 2002 (Ramón Arellano Félix fue asesinado por la policía y su hermano Benjamín, considerado el cerebro de la organización, fue capturado), se informa que continúa traficando grandes cantidades de marihuana, metanfetaminas y cocaína hacia Estados Unidos.

De Juárez
Vicente Carrillo Fuentes es el líder del cártel de Juárez, que --según el Departamento de Estado-- controla una de las principales rutas de transporte equivalente a miles de millones de dólares en cargamentos de droga que cruzan de México a EE.UU. anualmente. Carrillo asumió el control de la organización después de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes (el 'Señor de los Cielos'), murió cuando se hacía una cirugía plástica en 1997.

Los sanguinarios cárteles mexicanos
WASHINGTON.
En agosto de 1997 el entonces jefe de la lucha antidrogas de Estados Unidos, el general Barry McCaffrey, advirtió sobre el riesgo de que la ola de violencia desatada por la guerra entre bandas de narcotraficantes en México traspasara la frontera y llegara a territorio estadounidense. Diez años después, su advertencia no se cumplió en el país del norte, pero sí en algunos de América Latina.

Hoy Washington observa con preocupación el incremento de la violencia por parte de los sicarios del narcotráfico, quienes no tienen reparos en asesinar o atacar a autoridades judiciales, testigos, periodistas y activistas comunitarios que combaten abiertamente el consumo de drogas en algunas ciudades de Colombia, el Perú, Nicaragua, Guatemala y Venezuela.

Dicha situación, así como otros acontecimientos relacionados con la guerra callejera que libra el narcotráfico se verán reflejados en el próximo informe sobre la estrategia internacional de control de narcóticos correspondiente al 2007, que será publicado en marzo del presente año por el Departamento de Estado.

Algunos analistas consideran que la violencia de los sicarios mexicanos obedece a un tema de supervivencia organizativa, ya que, mediante el terror y el chantaje, aseguran el libre tránsito del envío de narcóticos de América del Sur a Estados Unidos.

Para nadie es un secreto que algunos sectores de las fronteras que comparte Belice con Guatemala y México, a pesar de las reiteradas denuncias de las autoridades estadounidenses, siguen siendo 'paraísos' para los narcotraficantes. Sus grandes extensiones despobladas y boscosas, así como su amplio litoral con centenares de islas pequeñas no cuentan con sistemas de vigilancia adecuados.

Algo similar ocurre en Costa Rica, considerado uno de los países puente para el crítico corredor del tránsito de drogas. El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala también se encuentran en la lista de los narcotraficantes como puntos de tránsito significativo para la cocaína y heroína sudamericanas que se dirigen a Estados Unidos.

Nada de lo antes mencionado es nuevo para la región. Lo preocupante es el constante incremento de la violencia, corrupción y muerte 'exportadas' por los cárteles mexicanos ante la sorpresa o indiferencia de algunos gobiernos latinoamericanos.

INICIATIVA MÉRIDA
En la última década las fuerzas de seguridad mexicanas se han visto desbordadas por el incremento en el número de jóvenes consumidores y narcotraficantes.

La fiscalía general reveló que desde que comenzó la administración del presidente Felipe Calderón, el 1 de diciembre del 2006, han detenido a 20.996 personas. Agregó que en los últimos catorce meses la pureza de la cocaína que se vende en EE.UU. ha descendido y su precio se ha incrementado 44%, mientras que el de las metanfetaminas lo hizo en 73%.

El secretario mexicano de Seguridad Pública, Genaro García Luna, afirmó esta semana en Washington que no hay plazos para que entren en acción los militares en la lucha contra los cárteles. El funcionario destacó los lazos de cooperación con EE.UU. para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, que --según dijo-- es un tema de corresponsabilidad entre ambos países.

Su visita se produjo en momentos en que la Casa Blanca presiona al Congreso para lograr la ratificación este año de la Iniciativa Mérida contra el crimen organizado, que incluye 500 millones de dólares de ayuda para México y otros 50 millones para Centroamérica.

Cabe recordar que el Gobierno Mexicano ha emprendido una guerra contra los cárteles de la mafia, la cual ha generado una reacción violenta que el año pasado dejó 2.700 muertos.

Al respecto, el subsecretario de Estado para América Latina, Tom Shannon, reconoció recientemente que pese a los progresos en las consultas con legisladores en Washington sobre la iniciativa aún no hay fecha para su votación.

CRÍTICAS A VENEZUELA
En los primeros días de enero, Washington y Caracas pusieron en la palestra sus discrepancias sobre la lucha antidrogas. Venezuela rechazó las declaraciones de EE.UU. de que se transformó en un facilitador del narcotráfico y condenó lo que calificó como una política antidrogas intervencionista.

Las tensiones se iniciaron en el 2005, cuando el gobierno de Hugo Chávez interrumpió la cooperación con la DEA. El jefe de la Oficina Nacional Antidrogas venezolana, Néstor Reverol, consideró irresponsables las declaraciones de EE.UU. y precisó que un 50% de la droga de Colombia salía por el Océano Pacífico, lejos de la frontera con Venezuela. Esta semana, Reverol volvió a hacer noticia al confirmar el asesinato en Venezuela de Wilber Varela 'Jabón', un colombiano sospechoso de ser uno de los líderes del cártel de Norte del Valle, una de las mafias del narcotráfico más poderosas de su país.

SEPA MÁS
EE.UU. ofrecía cinco millones de dólares de recompensa por la captura del prófugo. Por eso el anuncio sorprendió a las autoridades en Bogotá y Washington, quienes siempre lamentan una falta de cooperación de Chávez en la lucha contra las drogas.

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