PIURA. EL COLMO
Solo una persona vigilaba la noche del domingo la puerta del penal piurano de la provincia de Ayabaca. Ni cortos ni perezosos, dieciocho internos aprovecharon este descuidado y escaparon por la puerta principal sin mayor problema.
El reloj marcaba las 8 de la noche cuando Guillermo Espejo Rojas, miembro del personal del Instituto Nacional Penitenciario (INPE), se acercó al patio del penal para indicarle a los reclusos que se dirigieran a sus celdas.
Al verlo solo, los internos se abalanzaron sobre él, lo amordazaron, le quitaron las llaves y el arma que portaba y corrieron hacia la puerta de ingreso para fugar.
FALTA DE SEGURIDAD
En la cárcel de Ayabaca, inaugurada en enero del 2006 y con capacidad para 80 reos, trabajan siete vigilantes del INPE. Aún se desconoce la razón por la que estos últimos no acudieron en ayuda de Espejo.
Se sabe que los 18 reclusos que escaparon se hallaban en el penal por haber cometido delitos de homicidio y tenencia ilegal de armas. La mayoría de ellos aún no había recibido sentencia.
La Jefatura de la División Policial de Sullana ya ha iniciado las acciones respectivas para ubicar el paradero de los delincuentes. Miembros de la comisaría de Ayabaca los apoyan.