La noche del pasado sábado, decenas de vecinos del barrio de San Blas, quizás el más tradicional de la ciudad del Cusco, se reunieron para conmemorar a su santo patrón en medio de espectaculares fuegos artificiales (casi tres horas de cohetes surcando los cielos), velas encendidas, vasos de cerveza y oraciones en su honor.
Desde muy temprano, lugareños y turistas llegaron hasta la la iglesia de San Blas, célebre por su púlpito bellamente tallado, para rendir pleitesía al tradicional santo, para brindar por el año que pasó y por el que ya comenzó. Familias enteras se acercaron a la venerada imagen del santo y se encomendaron a él para lo que será el 2008.
Dos escenarios sirvieron para que las bandas contratadas pudieran entretener a los presentes. Estas animaron la noche al ritmo de cumbias y huainos, siendo "El arbolito", del desaparecido grupo Néctar, el himno más solicitado.
La fiesta se prolongó hasta el amanecer, sin importar una ligera lluvia que por momentos se intensificó. Todos querían seguir bailando y disfrutando. Nadie pensó en irse a su casa. Por el contrario, cual estacas, los presentes seguían pegados al suelo, respirando pólvora y brindando bajo carpas multicolores instaladas especialmente para la fecha.
A la mañana siguiente, tras la realización de una multitudinaria misa, la imagen de San Blas recorrió el barrio que lleva su nombre y la Plaza de Armas. El santo iba resguardado por una pintoresca banda de saya caporal y por los devotos de toda la vida. Cada cierto trayecto, un descanso, un brindis, un rezo y a seguir la marcha. Hoy culminan las celebraciones con la misa de subida al trono.