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Punto de vista

La bondad en la cultura empresarial

Por David Fischman. Ingeniero*

Estaba con mi esposa en un aeropuerto esperando un vuelo que nos llevara a Miami para luego tomar la conexión a Lima. Extrañaba a mis hijos y estaba cansado del viaje y las esperas cuando nos comunicaron que yo tenía reserva, pero mi esposa no. Si queríamos volver juntos debíamos tomar el siguiente vuelo y perder nuestra conexión. Más espera, más días sin ver a mis hijos, era desalentador. En ese momento, una persona desconocida escuchó de nuestra mala suerte y, acercándose al counter de la línea aérea, nos ofreció su sitio para que pudiéramos viajar juntos, aunque eso le significara a ella tener que esperar el siguiente vuelo. Al comienzo pensé que no había entendido bien, pero ella repitió su oferta. Inicialmente le agradecí, pero decliné. Ella no debía preocuparse, no tenía que hacerlo. Yo sentía que había gato encerrado, dudaba de sus intenciones, me sentía amenazado. Pero la persona insistió en que ella realmente quería ayudarnos, que ella viajaba sola y podía esperar. Ante su insistencia, aceptamos su oferta. Viajamos a tiempo, pero la señora tuvo que quedarse 3 horas más en ese aeropuerto y llegar de madrugada a su casa. Esa persona tuvo un acto de bondad con nosotros.

En nuestra sociedad, no solemos recibir actos de bondad. Nuestra primera reacción es de desconfianza. Nos preguntamos, qué quieren ganar con nosotros, y dudamos de las reales intenciones. Estamos más acostumbrados a que las personas saquen provecho de nosotros o busquen su propio beneficio. Pero, cuando recibimos un acto de bondad, se genera un ciclo en el que queremos dar lo que hemos recibido. Ese día, al llegar a mi casa, le envié a la persona que nos cedió el asiento un libro y una carta de profundo agradecimiento. A partir de este incidente, me he sentido inspirado a hacer más actos de bondad.

Ejercer actos de bondad, según las últimas investigaciones de psicología positiva, nos da más felicidad, pero además genera un círculo virtuoso. Cuando recibimos bondad, queremos ser recíprocos entregando más bondad. En EE.UU., una fundación llamada The Random Acts of Kindness Fundation ha creado la Semana Internacional de la Bondad, del 11 al 17 de febrero. En ella invitan a las personas a realizar actos aleatorios, desinteresados, de bondad. Mi propuesta es tomar esta idea e introducirla en las empresas.

Hoy las empresas se preocupan por su clima laboral, quieren que sus empleados sean más felices. Numerosas investigaciones nos han convencido de que teniendo un buen clima laboral todos ganan: los empleados y la empresa. Los departamentos de recursos humanos están recargados de actividades que intentan mejorar el clima, muchas veces invirtiendo mucho dinero para que su gente esté contenta. Ahora les propongo una actividad sin costo, pero con un impacto muy positivo: sumarse a la Semana Internacional de la Bondad.

Inviten a todo el personal de la empresa en la que laboran a realizar actos aleatorios de bondad desde el 11 de febrero. Algunas ideas que podría mencionar son: llamar a una persona a la que hace tiempo no agradece y mostrar su gratitud, reconocer el trabajo de alguien, llevar un saludo cariñoso o un pequeño regalo a una persona a la que no ve con frecuencia. En la página web de la fundación hay otras ideas.

La participación en la semana es voluntaria, pero aquellos que quieran participar deberán realizar en la semana 25 actos de bondad, 5 por día. Al final de la semana, solicítele a su personal que le diga cómo se sintió y qué aprendió. Le puedo garantizar que no solo sus empleados serán más felices, sino que además estará creando una cultura empresarial más positiva y de mayor confianza.

* VICERRECTOR DE LA UPC

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