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PRIMER DIAGNÓSTICO SOBRE CINCO ECOSISTEMAS DEL DEPARTAMENTO DE LIMA

Presiones para cambiar uso del suelo de humedales impiden su conservación

Falta de claridad en derechos de propiedad es el principal conflicto. Hay 57 hectáreas del refugio de vida silvestre de Pantanos de Villa en litigio

Por Fabiola Torres López

Desde la cima del morro solar de Chorrillos, en un día despejado, observamos el sur de la ciudad. Lo mismo hacía seguramente, hace quinientos años, el pueblo Ischma, que ocupó la zona, para contemplar sus inmensos bosques y espejos de agua. Pero el paisaje que se dibuja frente a nosotros es el de una capital que acorrala lo poco que le queda de un refugio silvestre.

El estado de los Pantanos de Villa resume los principales problemas de los humedales que se ubican en el departamento de Lima: la presión urbana para cambiar el uso del suelo, litigios por los límites y registros de la propiedad y la ausencia de un sistema de gestión concertado para su conservación y aprovechamiento.

Solo en la última década, se ha perdido el 40% de la superficie de humedales de Villa y Ventanilla, aunque se trata de reservas de agua, mitigadores de inundaciones, refugios de especies silvestres y espacios turísticos, advierte un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Sin embargo, la falta de un inventario nacional de humedales, incluso del departamento de Lima, impide saber una cifra global.

Por ello, el Proyecto de Conservación y Manejo Sostenible de los Humedales de la Costa Central del Perú (PROCOMHCC), que desarrollan la Sociedad Peruana de Ecodesarrollo y Terra Nuova, busca, a través de la formación de comités de gestión, que la población y las autoridades valoren los servicios ambientales que brindan estas áreas naturales y desarrollen acciones para el uso de los humedales sin afectar su conservación.

SITUACIÓN DE LA PROPIEDAD
Los Pantanos de Villa, los humedales de Puerto Viejo (Cañete), Ventanilla (Callao), Medio Mundo (Huaura) y Paraíso (Huacho) son cinco ecosistemas con distintas categorías, pero tienen en común la falta de saneamiento físico legal del Área Natural Protegida y sus zonas de amortiguamiento.

"Mientras los derechos de propiedad no están claros, la ocupación del área fragmenta el entorno y favorece la presión sobre los humedales para cambiar el uso del suelo", sostiene Andrés de la Cruz, codirector nacional del PROCOMHCC. Solo en el caso de los Pantanos de Villa, de las 263,27 hectáreas que comprenden el refugio de vida silvestre, 57 se encuentran en litigio, indica Omar Ubillús, jefe del refugio de Vida Silvestre de los Pantanos de Villa.

Sin embargo, el conflicto principal en esta área sigue siendo el sistema de gestión. Prohvilla (organismo descentralizado de la Municipalidad de Lima encargado de la gestión y administración de la zona especial de los Pantanos de Villa) y el Instituto de Recursos Naturales (Inrena) tienen distintas visiones de manejo del área. Por ejemplo, el primero plantea la implementación de un parque acuático, pero el segundo alerta que ello contraviene los disposiciones del área de conservación.

En julio pasado, la Municipalidad de Lima aprobó la Ordenanza 184, que reajusta la zonificación y uso del suelo en los Pantanos de Villa. Esta norma regulariza la situación de construcciones y actividades que ya existen en la zona de amortiguamiento del Área Natural Protegida. "Si bien se establecen medidas para la adecuación ambiental de las viviendas actuales y restricciones para evitar el aumento de actividades incompatibles (paraderos de ómnibus, talleres contaminantes), se ha mantenido el statu quo, que ya es considerado un riesgo para el área", sostiene Iván Lanegra, especialista en derecho ambiental.

Además, la Ley de Áreas Naturales Protegidas exige que cualquier actividad que se realice dentro de estas y en sus zonas de amortiguamiento requiere un estudio de impacto ambiental (EIA) aprobado por la autoridad competente. La ordenanza metropolitana indica que Prohvilla debe aprobar los EIA, cuando le corresponde al Inrena.

ACCIONES EN EL ÁREA
De los cinco humedales que se encuentran en el departamento de Lima, Puerto Viejo es el ecosistema sobre el que se ejerce mayor presión urbana. El 31 de enero pasado, el Ministerio de Agricultura declaró zona de reserva 275 hectáreas de los humedales para frenar el asentamiento humano.

Andrés de la Cruz, del PROCOMHCC, dice que se ha reservado solo el 50% del área que constituyeron estos humedales, cuya principal amenaza es el crecimiento de un balneario residencial. La sociedad familiar Varea-Schultz es propietaria de 152 hectáreas que se encuentran dentro de la zona de reserva. Aníbal Varea descarta que exista alguna intención de lotizar esta área, pero el Inrena, el Gobierno Regional de Lima, la Municipalidad Provincial de Cañete y la distrital de San Antonio todavía no establecen una política concertada para su conservación. En los humedales de Ventanilla (Callao), la municipalidad y la empresa privada se han abocado a desarrollar acciones de educación ambiental para evitar la destrucción de esta bella estación de aves.

Mientras tanto, las lagunas Paraíso, ubicadas a diez minutos de la ciudad de Huacho, representan el humedal del corredor biológico de la costa central en mejor estado de conservación, pero carecen aún de una categorización dentro del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sinanpe) y los derechos de propiedad del área tampoco están claros.

En albuferas de Medio Mundo (Huaura), el Gobierno Regional de Lima formula un plan de manejo y gestión del área protegida. Recientemente se ha paralizado un proyecto de evacuación y tratamiento de aguas servidas en las inmediaciones del humedal.

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