Había dedicado parte de su vida al servicio de la policía, vigilando y resguardando las calles de Lima de los delincuentes, sin imaginar que luego de su retiro uno de ellos le quitaría la vida a pocos metros de su casa.
El hecho ocurrió la madrugada de ayer. Tres sujetos se hicieron pasar como clientes e ingresaron al minimercado Lucía, ubicado en la cuadra cuatro de la calle Las Mandrágoras, en San Juan de Lurigancho. En este local, el policía en retiro Juan Serrano Sánchez prestaba servicios de vigilancia por las noches. Los delincuentes, con arma y silenciador en mano, amedrentaron y golpearon al personal y a la dueña del local para que les entregaran el dinero de las ventas.
Cuando Serrano Sánchez se percató del hecho, intentó intervenir para que no hubiera más violencia, pero uno de los delincuentes le disparó dos balazos, uno en la cabeza y otro en el pecho, ante a la mirada atónita de su hijo de 8 años y vecinos.
Sus familiares y amigos lo llevaron aún con vida a la clínica San Juan Bautista, pero murió en el camino.
Según Lucía Vásquez Huamaní, dueña del negocio, Serrano Sánchez nunca trató de utilizar la violencia para reducir a los asaltantes: "Él les dijo: 'No le hagan daño a la señora, conténtese con lo que se llevan'. Pero uno de ellos, que tenía un corte en el rostro, le disparó", narró la propietaria del establecimiento.
Tras el crimen los delincuentes se llevaron los mil soles que había en la caja.
A sus 53 años, Serrano era el único sostén de su familia. Deja esposa y cuatro hijos. Uno de ellos se lamentaba de que su hermano de 8 años haya tenido que presenciar el horrendo crimen.