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Pisco

Ellos vuelven a vivir

Uno de nuestros fotógrafos retornó hace unos días a Pisco para recorrer los lugares donde la tragedia fue retratada. Veamos cómo ha cambiado Pisco los últimos seis meses.

Las benditas comunicaciones
La falta de un servicio eficaz de comunicación telefónica causó enormes problemas tras el sismo. ¿Habrá cambiado esa situación?

Dios está aquí
Una enorme carpa cubre el espacio que dejó la iglesia San Clemente de Pisco, en pleno centro de la ciudad. Allí murieron cientos de feligreses, pero ahora cientos más confían en su Dios.

Las huellas no se borran
Si bien los escombros alrededor de la plaza de Pisco han sido retirados, las huellas del terremoto continúan imborrables.

Todo fue un caos
Los pasillos del hospital de Pisco quedaron abarrotados de heridos. Hoy el orden y la limpieza han sido restablecidos.

A velocidad
Varios tramos de la Panamericana Sur sufrieron hundimientos y resquebrajaduras. El sector encargado actuó con velocidad para restablecer el tráfico. Los daños desnudaron una debilidad del país: solo tenemos una vía que nos comunica de sur a norte.

Del temor al amor
Hace unas noches, una pareja de enamorados conversaba en el mismo lugar donde la noche del 15 de agosto del 2007 decenas de personas se juntaban temerosas de un nuevo sismo.

A comenzar de cero
La foto del hotel Embassy mostró al mundo el desastre ocurrido en Pisco. En sus pasillos se escribieron historias de rescates milagrosos, como el de la presentadora de televisión Martha Sofía Salazar. De ese edificio ya no queda nada.

El dolor regado
La plaza de armas de Pisco sirvió en un primer momento para acumular los cuerpos de las víctimas del sismo. Ahora luce despejada.

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