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Las bisagras que no están funcionando

Por: Juan Paredes Castro |

Podría decirse que la reunión que semanas atrás celebraron todos los presidentes regionales con el Consejo de Ministros en Palacio de Gobierno no fue otra cosa que una pasión inútil.

Aparentemente ese mismo día se perdió todo lo que ese mismo día se ganó.

De otra manera nadie se explica por qué ahora hemos entrado en un nuevo torbellino de conflictos entre el Perú oficial y el Perú profundo.

¿No es que las regiones buscan romper bruscamente el cordón umbilical que los une todavía al Gobierno y que este, a su vez, pretende desentenderse de competencias y recursos que requieren vigilancia y control muy finos, no necesariamente desde arriba sino horizontalmente?

Como los presidentes regionales sienten que tienen poder, que disponen, además, en muchos casos, de una buena billetera, y que disfrutan, como nunca antes, de la facultad de nombrar, contratar, licitar y fijar salarios, han llegado a la conclusión de que pueden manejarse como autoridades federales. No saben o no quieren entender que el Estado es uno e indivisible y que el Gobierno es unitario, representativo y descentralizado. Encima: en su mayoría son un ejemplo de antigestión, porque carecen de lo elemental: de gerencias técnicas y les sobra lo superfluo: camionetas cuatro por cuatro.

Se está confundiendo regionalización con federalización simplemente porque el Gobierno no hace valer sus políticas nacionales al mismo tiempo que contribuye al divorcio de estas con las políticas regionales.

La sugerencia de Lourdes Flores de armonizar las políticas nacionales y las políticas regionales, mediante un sistema legislativo ágil y concreto, le permitiría al proceso de regionalización desbloquear muchos de sus puntos de conflicto, comenzando, por ejemplo, con el de la calidad educativa.

En buena cuenta el Gobierno y las presidencias regionales necesitan bisagras flexibles y duraderas, bajo el entendimiento de que los procesos en marcha reclaman ajustes y coordinaciones de distinto tipo y todo el tiempo.

Las reuniones de trabajo entre los presidentes regionales y los responsables sectoriales del gobierno no pueden estar motivadas por pataletas provincianas o petulancias centralistas.

A todos nos gustaría conocer cuál fue el acta de trabajo y conclusiones de la inédita reunión que celebraron en Palacio de Gobierno los presidentes regionales con los integrantes del Consejo de Ministros, más el presidente Alan García.

¿No sería una buena manera de refrescar compromisos de aquí y de allá a la luz de las actuales circunstancias?

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