Trabajadores de una conocida empresa compraron pasajes a Argentina, pero al llegar al aeropuerto se dieron con la sorpresa de que estos fueron comprados con tarjetas robadas
Por Alberto Villar Campos
La escena es sorprendente. Son las 6 p.m. del viernes 1 de febrero y unas 150 personas llegan a la División de Estafas de la Dirincri desde el aeropuerto Jorge Chávez, en el Callao. Lo hacen compartiendo un mismo rostro: el de la molestia. Han sido estafados y ahora, solo ahora, lo saben. El viaje a Buenos Aires para asistir a la Extravaganza Latina 2008, un peculiar certamen organizado por la empresa Herbalife y que año tras año reúne a agentes independientes --como se hacen llamar-- de este lado del continente, se ha visto truncado de pronto. No serán los únicos en darse cuenta de lo ocurrido, pero sí los primeros, y dos personas no estarán allí para responder a sus preguntas. Aunque, sobre todo, no estarán allí para menguar un poco el sabor amargo de su desazón.
Es cuestión de horas, sin embargo, antes de que Alejandro César Blondet Gago (51) y Julio Alexis Linares Santoyo (26) caigan. Lo harán mientras caminen cerca de Linsan Perú, la supuesta agencia de viajes que dirigen, que no figura como empresa legalmente constituida en la Sunat y que se ubica en la octava cuadra de la avenida Alfredo Mendiola, en San Martín de Porres. La policía no será la responsable de su captura, sino diez coléricas víctimas que los vieron desde lejos y no duraron un segundo en correr hacia ellos.
El impacto fue tan fuerte como un avión que se estrella contra el suelo. Ni Blondet ni Linares tuvieron el menor asomo de meditación --solo culpa-- cuando los policías les preguntaron si, en efecto, eran ellos los que les habían vendido los pasajes con los que ahora no podían viajar. Lo eran, sí, y quienes estaban allí no eran los únicos que habían caído en su juego. Serían 300, al final.
UNA OFERTA INCOMPARABLE
Esta historia empezó en setiembre del año pasado, dice el comandante PNP Jorge Tipiana Cestte, jefe del equipo encargado de la investigación. Aquel mes, la supuesta empresa de Blondet y Linares les vendió un paquete de pasajes ida y vuelta a Cusco a unas 50 personas que laboran en la famosa multinacional. "Ese fue el gancho --agrega--, porque el viaje sí se concretó".
Según lo relatado por varias de las 40 víctimas, aproximadamente, que sentaron sus denuncias en la dependencia policial el viernes 1, los buenos resultados y sobre todo la comodidad de los precios que les ofrecían interesaron a otras personas que, por aquellas épocas, se encontraban planeando el viaje a Argentina en febrero.
Luis Hakim, una de ellas, adquirió 29 pasajes tanto para colegas suyos de la capital como para otros de Arequipa. "Lo conocí por un amigo. Su agencia pedía 300 dólares por pasaje --dice--. ¡Era baratísimo! Pagué en noviembre y diciembre y no vi ningún problema en el negocio. Pero en enero, vimos por Internet que los boletos habían sido suspendidos por la aerolínea". Se refiere a Lan Perú, la empresa afectada por el malévolo ingenio de Blondet, quien era el que se encargaba de contactar a las víctimas. Luego de ir a la sucursal de la aerolínea ubicada en la avenida Pardo, en Miraflores, Hakim pudo resolver, momentáneamente, los problemas. "Luego de un tiempo, los pasajes volvían a salir como suspendidos. Era muy raro".
MENSAJE DELATOR
"Julio, hay un montón de suspendidos, lo de ayer me j... todo, esa gente no debió ir a Lan (...) si te llaman a j... los clientes mándalos al c... y se les devuelve la plata", se lee en un e-mail enviado a la cuenta electrónica de Linsan Perú el 31 de enero último por un tal Eduardo Espinosa, sindicado ahora por Blondet y Linares como el hombre detrás de sus millonarias fechorías. "Nosotros solo cobrábamos el 25% de comisión", dijo el primero de ellos, en su defensa. Según los cálculos de la policía, esta banda se habría apropiado de más de 90 mil dólares por este único negocio.
Pero, ¿quién es Eduardo Espinosa? La madrugada del sábado 2 de febrero, en las salas de la Dirincri, Blondet recibió una llamada que sorprendió a todos. Era Espinosa, quien, ignorando que los policías tenían a sus compinches, le dijo que había dejado algo de dinero en un hotel de Miraflores. Luego de eso colgó y los agentes corrieron al lugar. No hallaron a nadie, pero su nombre seguiría sonando con las horas.
El accionar de la mafia de los viajes imposibles era simple. En un informe que la empresa Lan Perú envió a la policía, se indicó que los pasajes fueron comprados desde Miami, Estados Unidos, a través de una tarjeta de crédito robada. Por ello, cuando los viajeros llegaron al counter de la compañía, rebotaron.
¿Quién lo hizo? es la pregunta. Según Tipiana, el responsable de coordinar la fraudulenta transacción, habrían sido Espinosa y una mujer que viviría en Argentina. Pero hay más. Tanto él como Hakim creen que otra persona, al interior de la compañía aérea, habría servido a los oscuros intereses de la mafia. ¿Cómo explicar entonces que 300 viajeros fuesen engañados y se llevaran, aunque en días distintos (algunos no lograron ni llegar al aeropuerto, el engaño los sorprendió el sábado, cuando la noticia salió a la luz), la misma infortunada revelación? Aunque en Lan Perú negaron esta hipótesis, la duda sobre si algún trabajador de esta les falló en el peor momento del negocio sigue aún volando en sus cabezas.
Mientras esto ocurre, Hakim, que ha pagado el doble del dinero que entregó a los estafadores para no perderse la reunión en Argentina, dice: "No tengo idea si me van a devolver la plata. Pero la plata se hace, y si la perdemos, la volveremos a hacer". Es uno de los pocos que conservan el espíritu.
CLAVES
Compañía afirma que 13 sí viajaron
4La aerolínea Lan Perú confirmó que 13 personas viajaron a Argentina con pasajes aéreos vencidos y gestionados por los ahora detenidos.
4Los comprobantes que entregaron los estafadores a sus víctimas, con el rótulo y sellos de la empresa Linsan Perú no cuentan con RUC.
4En su manifestación, Linares indicó que se dedicaba al negocio de la compra y venta de pasajes desde hacía varios años.