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Informe TENSIÓN EN LOS BALCANES

Los vientos de la independencia soplan con más fuerza en Kósovo

El posible nacimiento de un nuevo Estado europeo vuelve a poner en la agenda internacionalel conflictivo e irresuelto escenario de los países que formaron la otrora Yugoslavia

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. Día D en Europa. Después de casi nueve años de vivir en el limbo legal internacional, como protectorado de las Naciones Unidas y la OTAN, y después de por lo menos dos años de intensas, pero infructuosas negociaciones con Belgrado para obtener una autonomía bendecida por el Consejo de Seguridad de la ONU, Kósovo, la provincia sureña de Serbia, está a punto de proclamarse independiente de manera unilateral. Un acto que podría volver a convulsionar los Balcanes y servir de inspiración a otros proyectos separatistas en Europa y el resto del mundo.

Día de fiesta y júbilo para dos millones de albanokosovares que constituyen el 90% de la población del nuevo Estado europeo y cuyas ansias independentistas no cesaron de crecer desde que, a finales de los 90, el régimen de Slóbodan Milósevic acometiera una limpieza étnica en su contra.

Pero día de enorme incertidumbre también. Hasta el cierre de esta edición, la televisión pública había adelantado que el primer ministro de Kósovo, Ha-shim Thaci, convocaría hoy a una sesión extraordinaria del Parlamento a las 2:00 p.m., hora local, donde se votaría sobre la declaración de independencia, luego de lo cual daría un mensaje televisivo a la nación.

Sin embargo, la anhelada independencia no entraría en vigor hasta marzo, después de que la Asamblea haya adoptado alrededor de 30 leyes y un texto constitucional que permitan funcionar al nuevo Estado. El viernes el primer ministro de Kósovo, Hashim Thaci, convocó a una rueda de prensa pero evitó poner una fecha a la independencia.

"Es bastante probable que entre hoy y mañana tenga lugar una independencia 'light' o 'preindependencia' que dará tiempo además a que la misión de la Unión Europea (UE) para Kósovo llegue a su destino", explica Bárbara Delcourt, experta del Instituto de Estudios Europeos de Bruselas.

Eulex, el contingente de 2.000 policías y juristas europeos que garantizará el Estado de derecho en la nueva república, cuenta ya con luz verde de los países miembros de la UE para iniciar su misión, pero no ha obtenido el aval de la ONU.

A falta del espaldarazo del secretario general Ban Ki-moon, la UE ha preferido demorar la salida de su misión hasta que los kosovares peguen el grito libertario final.

Después de la declaración de 'preindependencia' en el Parlamento y del discurso del primer ministro kosovar a los medios de comunicación, se especula que enseguida habrá un espectáculo de fuegos artificiales que dará por comenzada la fiesta. La bandera del nuevo Estado flameará por primera vez en el cielo de Kósovo y la orquesta filarmónica de la recién nacida república interpretará la "Oda a la alegría" de Beethoven, a falta de un himno propio.

La cruda realidad se alzará de nuevo ante los ojos de los recién independizados la mañana siguiente: la nueva república habrá visto la luz con el apoyo de EE.UU. y varias potencias europeas (Alemania, Francia, Reino Unido), pero sin el consentimiento de Serbia, apoyada incondicionalmente por Rusia, y sin la aprobación de la ONU (en cuyo Consejo de Seguridad, Moscú ha bloqueado una resolución a favor de la independencia), lo que la priva del pleno reconocimiento internacional.

REPRESALIAS DE SERBIA
"Serbia ha garantizado que no echará mano de la fuerza militar ni policial para neutralizar la declaración de independencia, pero ha desplegado una serie de otras amenazas que pueden dañar directamente a la nueva república", señala Delcourt.

El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, ha venido advirtiendo que su gobierno romperá relaciones diplomáticas con todos los estados que reconozcan la independencia de Kósovo y el jueves el Ejecutivo pidió una sesión urgente al Parlamento serbio para que proceda a anular los 'actos ilegales' que hoy o mañana Kósovo pretende celebrar.

Serbia ha preparado un 'plan de acción', con una serie de medidas que aplicará si los albanokosovares declaran la independencia unilateral. El contenido preciso del plan es un secreto guardado bajo siete llaves, pero los analistas especulan que además de las medidas diplomáticas y políticas, Belgrado podría estar proyectando sanciones económicas en contra de Kósovo. Estas podrían incluir desde un embargo comercial hasta un bloqueo energético que terminarían por arruinar la ya alicaída economía kosovar.

En la actualidad, la provincia secesionista serbia exhibe una espectacular tasa de desempleo: casi el 50% de su población carece de trabajo y el desempleo afecta al 70% de los jóvenes. Según un informe del Banco Mundial, un 37% de sus dos millones de habitantes vive por debajo del umbral de la pobreza, con menos de 1,5 euros al día, y un 15% de la población dispone de menos de un euro diario.

"La viabilidad económica se torna todavía más incierta porque en Kósovo campean la corrupción y las mafias. Las élites llamadas a asumir la dirección del país no solo son incompetentes en política, sino que defienden intereses en la economía gris", añade Delcourt.

"Todo ello puede conducir a que la población no encuentre una mejora en sus condiciones de vida con la independencia, por lo que ciertos movimientos extremistas y violentos, que se nutren del descontento popular, podrían cobrar fuerza y podrían volver a entrar en escena", teme la analista.

La acción de estos grupos armados amenaza con convertirse en la chispa que encienda el polvorín, puesto que eventuales ataques a la minoría serbia en Kósovo (unas 200.000 personas concentradas sobre todo en el norte de la provincia) causarían a su vez la respuesta de los extremistas de Serbia contra los albanokosovares.

CONSECUENCIAS EXTERNAS
Para la mayoría de analistas, la independencia unilateral de Kósovo puede abrir la caja de Pandora de los nacionalismos y separatismos que se ceban en los Balcanes, el resto de Europa e incluso más lejos.

Bárbara Delcourt considera que si los serbios del norte de Kósovo intentan escindirse de la nueva república, existe la posibilidad de que la minoría albanesa presente en Macedonia (cifrada en un 25% de la población total) pretenda su autonomía y los serbios de Bosnia busquen también alcanzar su autonomía.

Sin embargo, Janusz Bugajski, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, no le teme a la caja de Pandora ni al efecto dominó, tan mentados durante los últimos días: "La mayoría de movimientos de soberanía popular presentes en Europa (Cataluña, País Vasco, Córcega, Escocia) opera dentro de un marco democrático, mientras que los grupos radicales y violentos cuentan apenas con apoyo del público".

"Los partidos que propugnan autonomía han venido obteniendo control local sobre los territorios dentro de esquemas federales o estructuras administrativas descentralizadas. La mayoría de la población es adversa a una independencia total porque juzga que formar parte de un Estado más grande conlleva beneficios económicos y políticos significativos", acota.

Los intereses rusos en juego
El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó de inmoral e ilegal cualquier apoyo a una independencia unilateral de Kósovo, en mensaje directo a EE.UU. y la Unión Europea, a los que acusa de saltarse las reglas de la ONU al secundar a Prístina.

En su última conferencia de prensa como jefe del Kremlin, Putin lució desafiante: "Ya tenemos respuestas preparadas, sabemos lo que haremos", advirtió sin dar detalles, en referencia a las medidas que su gobierno tomaría frente a la secesión de Kósovo.

"Pase lo que pase, Rusia saldrá ganando", sentencia Bárbara Delcourt, del IEE. "Si la situación en los Balcanes se degrada o si la independencia de Kósovo acarrea consecuencias negativas en otra parte de Europa o del mundo, Moscú quedará como defensora de la legalidad internacional y como promotora del multilateralismo de la ONU. Podrá espetarles a europeos y estadounidenses: "¡Les habíamos advertido!".

"Si se conjuran los escenarios más catastróficos y Kósovo asume en paz su nuevo estatuto y se encamina hacia la estabilidad, el Kremlin se habrá hecho de un arma que podrá dirigir contra los occidentales: ¿Por qué no apoyar las ansias independentistas de Abkhazia y Ossetia del Sur?, dos provincias de la otrora república soviética de Georgia en las que tiene particular interés", explica Delcourt.

Estados Unidos y la UE se verían confrontados a un dilema, puesto que apoyan al Gobierno de Georgia en su intento de frenar la influencia rusa en la región.

Janusz Bugajski, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, coincide con la investigadora: "Kósovo no es vital para los intereses expansionistas de Rusia, pero la cuestión irresuelta de su estatuto le sirve para alcanzar varios de sus objetivos de política exterior".

El Kremlin gana "estatura internacional" al oponerse a los designios de Prístina y "fortalece sus ambiciones regionales y globales".

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