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Cada vez es más fácil conseguir un crédito: ¿poco cuidado o consecuencia del crecimiento?

Cárguelo a la cuenta.

EL INGRESO DE NUEVOS COMPETIDORES AL SISTEMA FINANCIERO PERUANO PODRÍA EXACERBAR LAS YA DE POR SÍ AGRESIVAS ESTRATEGIAS DE VENTAS DE TODO EL SISTEMA Y QUE HAN PROVOCADO QUE EL REGULADOR ESTÉ MÁS ATENTO

Por Luis Davelouis Lengua

"Llegué de la calle y vi que los volantes y folletos publicitarios que los mensajeros dejan todos los días por debajo de la puerta se seguían amontonando. Me disponía a tirarlos a la basura --como siempre-- cuando comprobé que, entre ellos, estaba uno del Banco Azteca. Había sido favorecido con la preaprobación de un crédito de S/.1.500 para gastarlos en lo que yo quisiera. ¿Cómo me encontraron? Solo tengo una cuenta donde me depositan el sueldo y la única tarjeta que tengo es la de Vivanda. ¿Me lo habrán aprobado porque vivo en Surco?", me preguntaba la semana pasada un amigo.

El reciente ingreso del Banco Azteca al sistema financiero peruano con una agresiva estrategia dirigida a capturar los segmentos socioeconómicos C, D y E (ya es auspiciador del Alianza Lima) exacerbaría las campañas de créditos de consumo de su competencia, pues obligará a actores, como los bancos Falabella y Ripley, a afilar sus estrategias de captación de clientes y entrega de créditos. Ello, en última instancia, removerá aun más el ya cargado sector de los créditos de consumo.

¿Cómo? Es posible que presionando las tasas a la baja (como en los últimos años), lo cual es bueno. Pero, tal vez también, haciendo más flexibles los procesos para la aprobación y otorgamiento de créditos, generando concentraciones y sobreendeudamientos peligrosos, lo que la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) se está esforzando en evitar. ¿Se está dando esta situación?

EN SUS MARCAS...
La pista está lista: el sistema financiero peruano es reconocido como uno de los más sólidos y serios de la región; el aspecto macroeconómico es, también, la envidia de algunos de nuestros vecinos e incluso de algunos países desarrollados. La carrera puede empezar. El primer premio, donde los márgenes son mayores, son los créditos de consumo, con tasas que oscilan entre 20% y 35% en promedio pero que pueden llegar, según la calificación del cliente, por encima de 50%.

Un crédito de consumo es, en buen cristiano, un préstamo personal directo (le dan el dinero) o mediante una tarjeta de crédito. Puede servir para varias cosas: desde mejorar la vivienda (techo, una habitación adicional), adquirir un auto, pagar un viaje, el colegio o la universidad, comprar ese televisor que siempre quiso o hasta para pagar otro crédito.

El crecimiento de este sector ha sido espectacular en los últimos años. De hecho, el año pasado estos créditos aumentaron 34% en promedio, pero donde más crecieron fue en provincias (60,7% versus el 26,3% de Lima). Esta tasa de incremento es tan alta que la SBS ha empezado a poner paños fríos, pese a que las tasas de morosidad han caído en el último año frente al 2006.

Primero implementó una medida destinada a controlar la asunción de riesgos injustificados materializados en líneas de crédito otorgadas pero sin utilizar, encajando dichas diferencias. Luego se reunió con cada una de las instituciones que supervisa (bancos y financieras, porque el problema viene desde todos los frentes) para, finalmente, explicar a la prensa que no hay ningún problema.

¿VAMOS TRANQUILOS?
Cada uno de los banqueros con los que hablamos para la elaboración de este informe --así como desde la SBS-- hizo hincapié en que a la hora de otorgar un crédito, lo más importante es conocer el perfil del cliente: situación laboral, deuda total frente al sistema financiero sobre sus ingresos, situación familiar, entre otros. ¿Por qué?

Como explica el gerente de la división de producto Banca Personas del Interbank, Fernando Mendoza, "debe hacerse una evaluación precisa y exacta para validar el perfil del cliente: si en realidad gana lo que dice que gana, si es buen pagador, si siempre lo ha sido".

Y, entonces, ¿la historia del Banco Azteca? Tratamos de comunicarnos con ellos, incluso nos acercamos a la empresa de medios que contrató para el lanzamiento del banco (hasta les mandamos las preguntas), no hubo respuesta.

Según Mendoza, ahora los sistemas de control de malos pagadores y de sujetos de crédito permite monitorear una serie de variables (inimaginables hasta hace cinco años) que facilitan al banco conocer muy de cerca a sus clientes. Ello, aunado a una cultura del buen pagador que, afirma, se está generando, además de la ampliación progresiva de la base de clientes ("queda todo por bancarizar"), protegería al sistema de una posible pero poco probable concentración del crédito en los que ya tienen acceso a él. En consecuencia, evitaría, el posterior sobreendeudamiento de estos y, por último, un ajuste del crédito que llevaría a una desaceleración económica.

Sin embargo, hace solo algunos meses, publicamos cómo incluso los grandes bancos están ofreciendo y entregando créditos de consumo para los sectores C, D y E, por lo que no es una estrategia solo de los bancos especializados. A manera de ejemplo, hace unos meses comprobamos que Interbank entregaba tarjetas de crédito con la sola presentación de la tarjeta de Falabella o la de Ripley.

A veces, la elaboración del perfil del cliente pasa por aprobar un crédito a sola presentación de una tarjeta de crédito. Es como decir: "si él te dio crédito, yo te doy porque confío en él".

CON PIES DE PLOMO
El gerente de Productos Financieros del Banco Ripley, Miguel Espinoza-Culleré, afirma que el crédito es una poderosísima herramienta de desarrollo y crecimiento. Pero como toda herramienta, no es intrínsecamente buena o mala: ello depende del uso que se le dé.

Según las cifras de la SBS a octubre, los depósitos de personas naturales crecieron 9,97% (últimos 12 meses) mientras que los créditos de consumo, en el mismo lapso, lo hicieron en 47,9%. Eso quiere decir que las personas están gastando más rápido y con más entusiasmo que con el que generan ahorro.

"Hay dos maneras de conseguir un bien: ajustarse ahora y ahorrar, esperar, por ejemplo un año, y comprarlo. La otra es pedir prestado; así, el beneficio de la obtención del bien es inmediato y resultan varios beneficiarios: el adquiriente, el vendedor de la tienda, sus empleados, el importador y el Estado", sostiene Espinoza-Culleré.

Él es un convencido de que el crédito es un motor de la economía, pues, afirma, la liquidez resultante de la bonanza económica revierte en el sistema e impulsa el consumo y el gasto de manera que también la producción se dispara y el crecimiento aumenta. Pero también es verdad el refrán que reza: "bueno es culantro, pero no tanto".

¿FÁCIL O DIFÍCIL?
Al final, se trata de a quiénes se les da créditos y a quiénes no, y por qué. Como explica el gerente general de MiBanco, Rafael Llosa, lo ideal es que los clientes no se endeuden de manera que sus cuotas no superen el 30% o 40% de su ingreso familiar, y que no tengan más de cuatro créditos con cuatro diferentes instituciones financieras (para Falabella y Ripley el límite está alrededor de cinco y para el Azteca habrá que esperar a que nos contesten el teléfono).

Y hay sistemas que hacen eso. En general, es difícil sacarle la vuelta al sistema cuando de créditos directos se trata, por los mares de información que se puede cruzar para evitar que suceda un sobreendeudamiento extremo. Sin embargo, con las tarjetas de crédito, la historia es diferente.

CARRUSEL AMERICANO
A la fecha, y según cifras publicadas en el portal de la SBS, hay más de 5,2 millones de tarjetas emitidas, lo que no quiere decir que exista el mismo número de tarjetahabientes, que son unos 2,8 millones.

A diciembre del 2007, el 49,53% de ellos solo tenía una tarjeta; el 29,2%, entre dos o tres (lo que aún no es peligroso); el 15,7%, cuatro tarjetas; el 4,7% tenía cinco y el 1,6%, de seis tarjetas a más. Dato curioso: solo una persona tenía 11 tarjetas, las que, hasta donde pudimos averiguar, pagaba religiosa y puntualmente. ¿La excepción que confirma la regla?

El tiempo dirá si la expansión del crédito de consumo fue manejada con responsabilidad y prudencia (aunque hay ejemplos que muestran que no siempre ocurre de esta manera). Además de las medidas ya adoptadas, el regulador tendrá que estar atento a que sea así.

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