Los pishicos, pequeños simios que son cazados y vendidos en el mercado negro de mascotas, serían más útiles reforestando la selva que como simples adornos.
El etólogo (investigador de los animales en su ambiente natural) español Yván Lledo Ferrer hizo esa recomendación tras reanudar las investigaciones sobre la comunicación olfativa de dicha especie, que hace 20 años inició el Centro Alemán de Primatología en la estación de Quebrada Blanca, en Loreto.
"Estos monos tienen un papel esencial para la supervivencia de la selva. Al comer frutas, ingieren semillas que luego defecan a cientos de metros del árbol madre, lo que contribuye a la reforestación. Si los pishicos desaparecen por la caza o por la falta de árboles dónde vivir, las especies forestales también pierden posibilidades de reproducirse, se debilita el bosque y no tendremos madera, palmas ni frutales", comentó.
Según el especialista, esta especie investigada en Quebrada Blanca es el pishico barba blanca (Sabinus mixtax), pero también existe el pishico común (Sabinus fuscollis). Su posesión como mascota es más peligrosa para su supervivencia en sus primeros años de vida, porque requieren por lo menos de otros cinco animales adultos para que los cuiden a modo de niñeras. Los adultos pueden acostumbrarse y sobrevivir, pero es frecuente su deceso por la alimentación inadecuada que reciben. Además, sus deposiciones pueden ocasionar enfermedades a los humanos.