El extranjero había sido detenido en el aeropuerto con 13,4 kilos de cocaína. Suboficial Héctor Oria resultó herido y está internado en nosocomio PNP
Por Luis García Panta / Gustavo Sánchez Valenzuela
La inexperiencia y el exceso de confianza resultaron fatales para el suboficial de segunda Héctor Oria Pardavé (29), quien ayer resultó herido de bala en el hombro izquierdo con su propia arma, que el 'burrier' mexicano Juan Carlos Torres Ibarra (23) le arrebató. Según la policía, el extranjero tomó el arma en el momento en que el efectivo registraba su detención en la sede principal de la Dirección Antidrogas de la PNP (Dirandro), en San Isidro. Instantes después, el detenido se suicidó de un balazo en la sien.
El hecho de sangre vuelve a poner en el tapete el tema de la seguridad de los detenidos en las dependencias policiales.
El 26 de diciembre pasado un ciudadano argentino detenido por asalto, le quitó el arma al policía que lo llevaba a su celda; lamentablemente, el sujeto mató al agente y luego se disparó en la cabeza. El incidente de ayer ocurrió en la dependencia principal de la Dirandro, ubicada entre la avenida Aramburú y el jirón Los Cisnes, en San Isidro, un edificio de nueve pisos que se caracteriza por sus extremas medidas de seguridad, debido a lo delicado de su tarea.
Según el recuento de los hechos, realizado por la policía, a las 4:05 a.m. de ayer el suboficial Oria despojó de sus grilletes al detenido para registrarlo en la Oficina de Prevención de la citada dependencia policial. Torres había sido detenido cinco horas antes, en el aeropuerto Jorge Chávez, cuando intentaba pasar 13,45 kilos de clorhidrato de cocaína escondidos en el doble fondo de una maleta. El 'burrier' iba a abordar un vuelo de LAN Perú que lo conduciría a su país de origen.
Confiado porque nunca le había sucedido nada parecido, el suboficial le dio la espalda al detenido, quien aprovechó para arrebatarle su pistola Pietro Beretta, que tenía en la cintura, para seguidamente dispararle en el hombro izquierdo. Luego corrió hacia una puerta que colinda con la Oficina de Informaciones, junto a los ascensores y, viendo que no tenía escapatoria, se disparó en la sien izquierda.
Fue tan rápida la acción que a los otros custodios que estaban de servicio en la puerta no les dio tiempo de intervenir.
NEGLIGENCIA
Los efectivos que se encontraban de turno en dicha dependencia encontraron con vida al suboficial Oria y lo llevaron al hospital de la Sanidad de la PNP.
El cuerpo del 'burrier' quedó tendido en el piso, boca arriba y con los brazos sobre la cabeza. Curiosamente, tenía puestos los grilletes en las muñecas. Trascendió que estos les habrían sido colocados por un colega de Oria para aminorar su responsabilidad en los hechos. Esa versión es investigada por la Inspectoría General.
A la escena del crimen llegó el jefe de Homicidios de la Dirincri, coronel Leonardo Morales Naupari; el titular de la Fiscalía Penal 37 de Lima, Andrés Montoya Mendoza; el médico legista Luis Gonzales Saldaña y peritos de Criminalística.
Recién a las 7:10 a.m., el cuerpo del mexicano Torres fue levantado y llevado a la morgue. El protocolo de autopsia reveló que el mexicano presentaba orificio de entrada en la región temporal occipital izquierda y orificio de salida en la región temporal occipital derecha.
URGE MÁS CUIDADO
Sobre el particular, el general (r) Luis Chang Canales, ex director de Seguridad de Penales de la PNP, comentó que el agente policial nunca debió haberle quitado los grilletes al detenido al entrar a la Dirandro. "Muchos efectivos no quieren utilizar los grilletes porque los detenidos los acusan de abuso de autoridad. Los grilletes, según la ley, son utilizados para inmovilizar a una persona. Mucha gente se ofende porque se los colocan. En EE.UU. se le pone hasta a un sospechoso", expresó.
Agregó que en este caso se trataba de un narcotraficante. "No era una persona que había provocado un accidente de tránsito. Es un acto de negligencia", señaló.
CRONOLOGÍA
Detenidos fallecidos en comisarías
[28/6/2006]
Un presunto violador fue hallado ahorcado en el calabozo de la comisaría del distrito de Yanama, en Yungay, en Áncash.
[16/9/2007]
Un detenido muere y otro queda grave al quemarse la celda de la comisaría de Jesús María donde fueron recluidos por asalto.
[19/9/2007]
Un sujeto detenido por violencia familiar fue hallado ahorcado en su celda de la comisaría de Ciudad Eten, Lambayeque.
[26/12/2007]
Tras disparar y matar a un custodio, un ciudadano argentino se suicidó de un balazo en la cabeza dentro de la comisaría de San Isidro.
[16/1/2008]
En un descuido de los custodios, un ex recluso se ahorca en la sala especial para detenidos de la comisaría de Villa María del Triunfo.
DEL CONSULTOR
GABRIEL PRADO. Especialista en seguridad
Se deben cumplir las normas
Los miembros de la policía cuentan con un equipo básico para el cumplimiento de su función, compuesto de una vara de goma, chaleco antibalas, esposas, arma de fuego y municiones; tan importante como contar con estos instrumentos es tener la suficiente instrucción para usarlos en el lugar y momento adecuado.
El "Manual de derechos humanos aplicado a la función policial", documento publicado en mayo del 2006 por el Comité Internacional de la Cruz Roja y el Ministerio del Interior, recoge una serie de mecanismos y procedimientos para optimizar el desempeño policial. En él se hace referencia expresa al manejo adecuado de cada uno de los instrumentos. El uso de las esposas se aplica para neutralizar el accionar violento del detenido, para evitar que se autolesione; reduce considerablemente las posibilidades del intervenido de agredir a su captor, garantizando su integridad física y la de sus compañeros; y disminuye las posibilidades del intervenido de agredir a otras personas. Por los hechos descritos, pareciera que no se cumplieron los clásicos procedimientos de intervención, solo una seria investigación arrojará luces sobre lo acontecido.