Unos 8.000 ayacuchanos salieron ayer a las calles para protestar por la muerte de dos campesinos el martes, a manos de la policía, durante el paro agrario. Sin embargo, esta marcha terminó por convertirse en un nuevo foco de violencia, al producirse fuertes enfrentamientos con policías que dejaron 79 personas heridas, una de ellas muy grave, al caerle en la cabeza una bomba lacrimógena. No faltaron actos vandálicos ni ataques a la propiedad pública. El Congreso llamó al ministro del Interior, Luis Alva Castro, para que dé cuenta de estos hechos, pero no se precisó cuándo irá. Las autoridades ayacuchanas pidieron dialogar con las autoridades nacionales.
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Protesta se transformó en vandalismo en Ayacucho