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EDITORIAL

Positiva flexibilización del tercio superior

Es saludable que, tras un diálogo al más alto nivel, el Gobierno haya accedido a flexibilizar la iniciativa del tercio superior que, tal como fue presentada, había causado un entrampamiento que amenazaba con escalar a niveles críticos.

Hay que destacar la madura actitud de los presidentes regionales, con Yehude Simon a la cabeza, que insistieron en sentarse con el ministro José Antonio Chang y con el jefe del Gabinete Jorge del Castillo para tratar el tema. La intermediación del Congreso fue infortunada, pues demostró no estar a la altura de las circunstancias cuando la reunión convocada se convirtió en una especie de asamblea de revoltosos sutepistas.

Como lo señalamos en reciente editorial la iniciativa del tercio superior es positiva ya que apunta al problema de fondo de la calidad de la educación. Sin embargo era demasiado rígida por lo que debía afinarse.

Ahora se ha decidido que pertenecer al tercio superior no será el único criterio de contratación, sino que las plazas vacantes serán cubiertas entre aquellos maestros que logren aprobar un examen integral que el próximo 9 de marzo será tomado por ESÁN. Se asegura así la objetividad e imparcialidad, lo que era imposible hace cinco años, sobre todo por la interferencia del Sutep.

No puede haber retroceso en el proceso de reforma educativa. De lo que se trata finalmente es de elevar la calidad de la escuela pública, lo que pasa por superar la mediocridad de los maestros y terminar con la negativa injerencia y control del Sutep, y de los propios gobiernos regionales, en la contratación de profesores bajo criterios de amiguismo, politiquería o venta de plazas.

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