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SEGÚN ESTIMACIONES DE UNIVERSIDAD DEL PACÍFICO PARA EL 2007

La inflación para los más pobres habría llegado a 8,2%

Estadísticas reflejan promedio de precios y no inflaciones individuales. Posibilidad de sustituir productos habría suavizado el impacto de inflación

Por Luis Davelouis Lengua

Según el Instituto Nacional de Estadística (INEI), la inflación para el período 2007 fue de 3,9%, casi 1% por encima de la meta del Banco Central de Reserva (BCR). Aun así, una de las más bajas de la región. No obstante, esta mirada no refleja necesariamente el impacto del aumento de precios en todos los sectores.

Como sostiene el BCR, una parte importante de la inflación fue importada, producto del incremento del precio de los alimentos en los mercados internacionales (trigo en 37% y leche en polvo en 80%, por poner dos ejemplos).

El golpe provino, entonces, por el lado de los alimentos, rubro al que los sectores económicamente menos favorecidos dedican hasta el 75% u 80% de sus ingresos, y no el 47% en promedio que considera el INEI. ¿Qué significa eso? Que debido al mayor peso de los alimentos dentro de su canasta, para una familia con un ingreso mensual de S/.800 la inflación no fue de 3,9%, como dice el INEI, sino que podría haberse ubicado en alrededor de 8,2%, según demuestra un estudio del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.

SEPARANDO LA TORTA
Dividiendo a la población en deciles de ingreso (grupos de 10%, del más pobre al más rico de la pirámide) y utilizando la información de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) que realiza el INEI cada tres meses, Eduardo Morón y Édgar Salgado encontraron que la inflación en el 2005 y el 2006 había sido relativamente uniforme para todos los segmentos, pero que en el 2007 la diferencia fue notoria.

"No es que se esté escondiendo la inflación, sino que el índice de precios que se publica se construye con el promedio de los precios de la economía y no con el promedio de las inflaciones de las familias. Por ello, refleja más la de los grupos con ingresos más altos, porque consumen más", explica Morón.

A ello habría que agregar que lo que más ha subido en la canasta son, precisamente, los productos básicos --sobre todo en provincias-- aparentemente por la ausencia de supermercados, los mismos que actuarían como una suerte de normalizadores de precios al contar con recursos logísticos que los hacen menos vulnerables a las escaseces y al ofertar a todos los segmentos de la población en iguales condiciones, lo que evita la volatilidad de los precios y su dispersión.

"Cuando las cosas suben, todos lo sienten, pero los pobres más", finaliza Morón.

OTRA MIRADA
Fuentes del BCR explicaron a El Comercio que la manera en que se mide la inflación en el Perú es un estándar internacional y que el fenómeno descrito líneas arriba obedece a situaciones coyunturales. Por lo demás, señalan que, en medio de todo, hay variables que escapan a la medición de los índices, como la sustitución de productos. Es decir, se mide el precio pero no hay manera de predecir si el alza producirá un cambio en los hábitos de consumo de corto plazo (si sube el pollo, se compra pescado, por ejemplo).

Percepción es que precios suben
Con los datos de la Universidad del Pacífico tratamos de comprobar empíricamente las predicciones de la teoría que sostiene que durante el 2007 el ingreso familiar fue inversamente proporcional a la inflación sufrida. Para ello, visitamos el mercado La Aurora y el Mercado Central, en el Cercado de Lima, así como tres supermercados: Plaza Vea de San Roque, Wong del Óvalo Gutiérrez y de Dos de Mayo, ambos en San Isidro.

En los dos primeros casos, el promedio declaró que destina entre el 65% y 75% a la compra de alimentos y que presupuestan diariamente estas compras. En los supermercados, el rango variaba entre 45% y 50% (entre quienes quisieron respondernos, pues, en este segmento, la reticencia a revelar ingresos y gastos fue mayor) y el presupuesto se hacía cada 15 días. Todos los encuestados coincidieron en que los precios habían aumentado sensiblemente durante el último año: en particular el pollo, la leche, los huevos , los derivados del maíz y algunos aceites.

Si bien este no es un ejercicio estadísticamente riguroso, transmite la percepción de las personas respecto de la inflación oficial de menos de 4% y de los precios con los que se encuentran a diario en los mercados y supermercados de la ciudad. "Todo ha subido más que eso", declaró una de las personas entrevistadas.

DEL CONSULTOR
KURT BURNEO. Economista

Inflación: ¿igual para todos?
Con los datos de la más reciente ENAHO, para los pobres la inflación fue en promedio de 8,2%, mientras que para los estratos socioeconómicos más altos fue de 5,2%. Así, el efecto negativo sobre el poder adquisitivo de los ingresos de los que menos tienen (casi el 45% de la población) es casi el doble del de los ubicados en la punta de la pirámide socioeconómica. De allí que no sorprenda el fastidio de la mayoría en este tema. Claro, estos números contrastan con el 3,93% de inflación oficial según el INEI sobre la base de la variación del índice de precios al consumidor (IPC) para Lima Metropolitana. Según el INEI, la canasta de referencia es un promedio del gasto de consumo de los distintos estratos en Lima; pero, en lo inmediato, sería muy útil que se presente la información según estratos socioeconómicos. El índice se construye hoy tomando como referencia los precios del 2001 y utilizando la fórmula de Laspeyres, que expresa un promedio ponderado de variaciones de precios usando ponderaciones fijas. ¿Por qué no evaluar la posibilidad de uso de la fórmula de Paasche para el cálculo del IPC, la cual utiliza ponderaciones variables actualizadas según el período de estimación del índice dado que hoy es muy común el reemplazo de productos y servicios como reacción ante cambios en precios en los niveles socioeconómicos bajos? El procedimiento es más costoso que el actual, pero este mayor gasto y esfuerzo permitirían contar con un indicador de variación de precios más realista, con periodicidad mensual y estratificado. Seguir como se está es seguir en el salón de los espejos.

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