Hace dos años cultivan una planta llamada Agenciaperu, que ha dado como fruto dos programas, dos portales en Internet y, últimamente, un taller de periodismo
Por Luis Felipe Gamarra
Ella digitó sus primeros reportajes en una máquina de escribir mecánica. Él hizo sus primeras tomas como camarógrafo con un equipo que pesaba alrededor de doce kilos. A pesar de que sus intereses los llevaron a seguir distintas carreras, tal como sucede con aquellos personajes de novela, el destino se impuso e hizo del camino de uno el sendero del otro.
Ambos han sido reporteros de guerra. Ella no solo hizo reportajes durante los años más salvajes del terrorismo: mostró por primera vez los rostros de los militares del destacamento Colina, el mismo que amenazó repetidas veces con arrancarle la vida. Él no solo ha sido el único corresponsal de América Latina en la guerra del Golfo Pérsico: ha hecho reportajes en El Salvador, Nicaragua y Somalia. Ella ganó el Courage Award 1993 por sus reportajes en favor de los derechos humanos. Él ganó un Emmy el mismo año por la cobertura que hizo del atentado de Sendero Luminoso contra civiles desarmados en la calle Tarata.
Pese a todos sus logros, ellos no solo son periodistas. Desde el 2006 trabajan juntos en Agenciaperu, la primera productora de contenidos periodísticos del país.
Agenciaperu ha sido responsable de producir programas como "Entre líneas", "Dos dedos de frente" y "La ventana indiscreta", que han sido emitidos en Canal N y Frecuencia Latina. Además del portal www.agenciaperu.com, lanzó www.agenciaperu.tv, para transmitir noticias en tiempo real. El último producto de esta fructífera dupla ha sido La Casa de Agenciaperu, donde ellos mismos dictan cátedra en diversos talleres de periodismo, ese frenesí que los enmarrocó por el resto de sus vidas.
¿Por qué le resulta rentable a un canal de televisión, con toda su infraestructura y su capacidad logística --reporteros, camarógrafos, móviles, islas de edición-- tercerizar todo un programa periodístico?
CV: En la mayoría de canales los equipos de reporteros son de cuatro personas: chofer, reportero, chofer y asistente, sin contar al editor. Eso es costosísimo. Eleva los costos de manera brutal. Nosotros solo somos una persona, así vayamos al interior o fuera del Perú.
GH: En Canal N adquirimos cámaras que valían US$2.000 que hacían el mismo trabajo que las cámaras que tenían todos los canales que costaban US$30.000. La tecnología digital nos permitió achicar las cámaras, hacerlas más manipulables, las editoras se abarataron y se achicaron. Yo he viajado con unas maletas enormes por las que teníamos que pagar hasta US$1.000 de sobrepeso. Descubrí que se podía reducir esos 200 kilos en solo tres, lo que pesa una cámara más una laptop. Ahora nuestros reporteros van más allá. Ellos transmiten sus reportajes vía celular. Descubrimos que Claro posee un programa --un poco lento-- que podía ser utilizado para mandar videos. Claro ya se entusiasmó y el próximo año nos ha ofrecido un programa más rápido. Las barreras tecnológicas no existen si tienes las ganas de querer innovar.
Este tipo de tecnología no solo va a incrementar su capacidad de producción, sino que tarde o temprano va a alentar a su competencia a trabajar al mismo nivel.
CV: No creas, muchos canales, teniendo la tecnología, todavía no logran adaptarse a la modernidad.
GH: Tratar de ser innovador en esta profesión es dificilísimo, lo he vivido en Univisión. Los editores se negaban a utilizar las computadoras. Un fin de semana la dirección arrasó las editoras antiguas, las tuvieron que mandar a un almacén para quitárselas. Pero más tarde descubrieron que los editores conservaron una en un baño. Aquí sucede lo mismo con los grandes canales, donde sus reporteros todavía usan sus computadoras como máquinas de escribir.
Un tema que sigue generando debate es la relación entre el periodista y los dueños de los medios de comunicación donde trabajan. Como periodistas que no pertenecen a la planilla del medio, ¿cómo llevan esta relación?
GH: La tradición ha sido que los espacios periodísticos han sido la parte menos rentable de los canales, que se ha usado a manera de armas de poder político. Nosotros hemos logrado una relación sana con el canal (Frecuencia Latina). Nosotros hablamos de rentabilidad. Nosotros como periodistas no pertenecemos a la planilla del canal. Tampoco ganamos nada políticamente. El canal gana dinero porque el programa vende. En este caso la calidad sí vende. Nuestro principal capital es nuestra independencia y credibilidad. El problema es que no todos los canales lo entienden.
El otro gran problema son los anunciantes. ¿Ustedes mismos son responsables de la publicidad que se transmite durante sus programas?
GH: Nosotros hemos resuelto ese problema de la mejor manera. Por contrato (con Frecuencia Latina) el canal se ocupa de la parte publicitaria. Nosotros nos ocupamos única y exclusivamente de la relación con nuestros televidentes. He estado en otros canales donde he escuchado decir: "No te puedes meter con nuestros anunciantes". A nosotros no nos pasa eso. Nosotros podemos investigar a cualquier anunciante, de la misma manera que investigamos a cualquier ciudadano, con todo el respeto que se merecen. El concepto de 'cherry' se acabó para nosotros.
Pero para que sus portales en Internet sobrevivan van a tener que empezar a ver la parte publicitaria. ¿Cómo van a manejar esta relación, siendo periodistas y empresarios al mismo tiempo?
CV: Somos una empresa ante todo que busca ser independiente y rentable. Creemos en el libre mercado, la competencia. Somos conscientes de que sin publicidad no vamos a poder ser rentables. Pero como periodista no podría aceptar recibir publicidad de una empresa que no tiene prestigio o que está tratando de utilizarnos. Preferimos pan y cebolla antes que ceder.
GH: Esta es una empresa más periodística que ninguna porque está dirigida por periodistas, que es algo que los vendedores o los clientes a veces no comprenden. Nosotros no solo vendemos ráting. La credibilidad es un valor. En Canal N era difícil encontrar vendedores que entendieran el espíritu del canal. No se estaba vendiendo un comercial en América o Panamericana de esa nefasta época, estabas publicando un aviso en Canal N, un medio independiente. Nosotros vamos a formar a los vendedores que trabajen con nosotros.
¿Cómo comenzó el proyecto de formar una productora de contenidos?
CV: Como una necesidad. En el 2001 me acababa de quedar sin trabajo con todo el equipo que producía el programa de Hildebrandt en Red Global. Esa misma noche me llamó Genaro Delgado Parker y me pidió que me quedara, pero acababa de salir el 'vladivideo' que trataba el tema del programa con Montesinos y preferí quedarme sin trabajo a mantener mi plaza al lado de un broadcaster cuestionado. Allí, con un equipo de seis personas, tomamos la decisión de no dejarnos caer. Conseguimos algunos trabajitos de páginas web, estudios de alguna ONG, que acabábamos rapidísimo para que nos pagaran rápido. Así subsistimos hasta que firmamos un contrato con Canal N para hacer "Entre líneas". Ese canal comprendió lo que queríamos hacer.
GH: Paralelamente yo vivía una experiencia similar en Canal N. Era como haber inventado la Coca-Cola en el desierto. En el 2000 Canal N era el primero en sintonía por cable, y ya se le comparaba con la televisión en señal abierta. Pero no era rentable. Entonces por primera vez me puse en los zapatos de un empresario. Antes no me interesaba para nada. Yo era empleado, recibía un sueldo y lo demás me importaba un comino. Me preocupé mucho por el tema de la rentabilidad, entonces llegué a la conclusión de que el producto era bueno, pero no contábamos con la gente capaz de hacerlo rentable.
¿Entonces entiendo que usted entró a Agenciaperu cuando ya veía que el producto que hacía su esposa era rentable?
GH: (Risas) Cuando Agenciaperu decide hacer un segundo programa ("Dos dedos de frente"), ya eran dos los productos televisivos. Nos dimos cuenta de que el gran negocio era producir contenidos periodísticos.
CV: Encima pasamos al reto de ser programa diario, desatendimos la página web, el proyecto de la escuela ya lo veníamos trabajando. Pero vimos que valía la pena juntar los esfuerzos y conocimientos. Gilberto venía --como yo-- estudiando el tema empresarial. Existe un tema que confunde mucho, se los digo a mis reporteros: uno debe ponerse en los zapatos del denunciado, del denunciante, del ciudadano y de la autoridad. Pero también debemos hacer un enorme esfuerzo para ponernos en los zapatos del empresario.
¿Qué tan complicado resulta hacer empresa en el Perú?
CV: Lo complicado no es hacer empresa en el Perú sino mantener la empresa. Esa es la parte difícil. La gran batalla es contra el Estado, contra los sobrecostos laborales, que te obligan a pagar más impuestos que salarios. El Estado parece tener una obsesión por destruir las empresas. Sería bastante fácil para nosotros cerrar la empresa, abrir otra y liquidar a la gente. Pero no. Nosotros somos formales, todos estamos en planilla, pero muchas veces tenemos que dejar pasar a gente muy talentosa porque la ley laboral no nos permite renovarle contrato, una cosa absurda. El Estado es el gran enemigo de la formalidad, del trabajo correctamente remunerado.
¿Cómo van a imprimir esta visión que les ha dejado el hacer empresa en su trabajo como periodistas?
CV: Recuerdo una familia a la que le hicimos un reportaje. Vivía en Cerro de Pasco y tenía mucho éxito exportando pulpa de nísperos. Les preguntamos que opinaban del ofrecimiento del presidente Alan García de dar exoneraciones a los que hacían empresa por encima de los 3.000 m.s.n.m. Nos contestaron: "Vamos a estar esperando". Eso somos los peruanos, gente que está acostumbrada a ir contra la adversidad. Tenemos que hacer empresa a pesar de las leyes laborales que no corresponden a la realidad, de la Sunat que no tiene imaginación y solo les cobra impuestos a los que siempre pagan impuestos. Existen muchos casos de éxito en el Perú, pero a Lima no le interesa. Lamentablemente, el éxito de una familia de Cerro de Pasco no se puede expresar en las cifras del ráting, que responde mejor al último asesinato del policía celoso, eso va en desmedro de los empresarios de televisión, va contra su credibilidad. A pesar de eso, nosotros no vamos a dejar de narrar este tipo de casos. El Perú está lleno de ganadores y eso es lo que les vamos a contar.
LA FICHA
Nombre: Cecilia del Pilar Valenzuela Valencia.
Profesión: Literatura.
Edad: 43 años.
Situación familiar: Casada.
Cargo: Directora general.
Organización: Agenciaperu.
Experiencia: Ha realizado innumerables reportajes sobre terrorismo y contraterrorismo. En 1993 fue premiada con el Courage Award.
Nombre: Gilberto Antonio Hume Hurtado.
Profesión: Arquitectura.
Edad: 57.
Situación familiar: Casado.
Cargo: Productor general.
Organización: Agenciaperu.
Experiencia: Ha sido camarógrafo de Univisión, en donde más tarde se hizo reportero. Ha dirigido las áreas periodísticas de Canal 9 y Canal N.